Cuentos de hidrógeno

•19 febrero 2009 • 2 comentarios

Muchos os estaréis preguntando por qué miento tanto.

Hace unos cuantos posts anuncié el inminente despegue del transbordador espacial Discovery, que debía hacer un viajecillo a la ISS para llevar el último módulo de paneles solares (con el imaginativo nombre de Starboard-6), la centrifugadora de repuesto para el sistema de reciclado de agua y algún nuevo experimento, junto con un astronauta de recambio.  Justamente el inicio de la misión estaba planeado para hoy, jueves 19 de febrero.

Vaya cómo vendes humo.

La realidad, parece, no está exenta de un cierto sentido de la ironía.

… está bien, esta frase no viene a cuento. Pero llevo queriendo decirla desde que la oí en la primera película de Matrix, y uno se puede permitir ciertas licencias en su propio blog. ¿A que suena genial? Bien, después de esta inerme divagación, explicaré qué pasa en Cabo Cañaveral.

El S6 en la bodega de carga del Discovery, ya en vertical

El S6 en la bodega de carga del Discovery, ya en vertical

La carga ya está en la bodega, el vehículo está en el sitio de lanzamiento 39-A, los astronautas han completado su entrenamiento y hecho con éxito el simulacro antes de la misión, no hay huracanes a la vista… ¿estamos tontos o por qué no lanzamos?

El problema está aquí:

¿Apreciáis el trocito roto? (Credit: NasaSpaceFlight.com L2 section)

¿Apreciáis el trocito roto? (Credit: NasaSpaceFlight.com L2 section)

Esta bella pieza es una válvula FCV.

Estoy a punto de caer de rodillas, envuelto en lágrimas, de la emoción que me produce saber que es una válvula FCV. No puedo contener la emoción. En serio. Yuju.

Pues esta aparentemente anodina pieza es responsable de una tarea crucial. Es redundante, en el sentido de que hay 3 como ella en cada transbordador, pero con que sólo una se rompiera las otras dos no serían capaces de compensarlo y podrían provocar que se incendiara el tanque externo de combustible, y que se le agotara la reserva al aparato provocando una pérdida de tripulación y vehículo. Un fallo total, vamos.

Estas válvulas se llaman FCV porque son las siglas en inglés de “flow control valve”, o válvulas de control de flujo.

Pongan los condensadores de flujo al máximo y efectúen el salto al hiperespacio.

Pongan los condensadores de flujo al máximo y efectúen el salto al hiperespacio.

No, no, no, nada de eso. Tiene un nombre exótico pero no tanto. Para entender qué hacen, hay que entender qué utiliza el transbordador para propulsarse al espacio. Tiene cuatro sistemas de propulsión: los motores principales (Main Propulsion System), los cohetes auxiliares para el despegue (Solid Rocket Boosters), el sistema de maniobra orbital (Orbital Maneuvering System) y los sistemas de control de orientación (Reaction Control System Jets)

Son muy fáciles de ver en cualquier foto de uno de los bichejos ensamblados:

    El Discovery en su anterior misión a la actual, la STS-124, que llevó el laboratorio japonés Kibo. Pepino despegando, siempre impresionante.

El Discovery en su anterior misión a la actual, la STS-124, que llevó el laboratorio japonés Kibo. Pepino despegando, siempre impresionante.

En la cola, se pueden ver claramente las campanas de los 3 motores principales, que queman hidrógeno y oxígeno (que salen del tanque naranja, donde se mantienen líquidos) en una llama casi transparente. Los cohetes auxiliares, blancos, son una especie de voladores a lo bestia, que queman un combustible sólido plástico, como el que usan los misiles, que llena el interior de los cilindros. Los impulsores de maniobra orbital son las dos pequeños motores que hay a los lados del timón de cola (en la imagen sólo se ve uno, el que da a la cámara) Utilizan el combustible almacenado en las “jorobas” de la cola del transbordador: hidrazina y tetraóxido de dinitrógeno, compuestos que estallan al contacto mutuo, altamente corrosivos, pero muy eficaces para el espacio. El mismo que utilizan los sistemas de control de orientación, que son pequeños impulsores distribuidos por el morro y la cola del aparato. Los más claros de ver son los óvalos blancos del morro y los agujeros circulares de al lado de los motores orbitales de cola.

Lo que nos interesa ahora son los gordos, los motores principales de cola. Al utilizar oxígeno e hidrógeno líquidos, necesitan almacenarlos a temperaturas friísimas (-200 y picoºC en el caso del hidrógeno). El tanque naranja tiene ese color porque está forrado de una espuma aislante, parecida a la que usan en las obras para aislar las paredes. Un desprendimiento de un trozo, a toda velocidad, fue lo que causó el boquete en el ala del Columbia que degeneró en su destrucción. Pero es necesaria porque, en caso de no tenerla, el metal del tanque transmitiría el calor muy fácilmente, evaporando el combustible, y se formaría hielo al congelarse la humedad del aire sobre el tanque, lo que sería aún peor.

Pero ningún aislante es perfecto, y siempre se evapora algo de oxígeno e hidrógeno. Lo utilizan para mantener los depósitos a presión, y evitar que se evapore aún más. Esto lo complementan con helio gaseoso, que evita riesgos de incendio. Cuando aumenta demasiado la presión, dejan que se escape parte para que no haya daños. De eso, durante los 8 minutos que dura el ascenso al espacio, se encargan las válvulas de control de flujo. Mantienen la presión del tanque allí donde debe estar. Pero si una de ellas está rota, deja pasar demasiado helio, con lo que aumenta demasiado la presión. Si sólo se rompe un trozo, con cerrar las otras dos se soluciona el problema. Pero si se rompe entera, dejaría pasar demasiado gas como para arreglarlo de otra manera que no fuese abriendo el tanque al exterior.

Eso significaría hidrógeno u oxígeno puros bajando por la panza del tanque y del transbordador, hasta ir a dar con… la llama de los motores. La llama subiría a contracorriente, quemando el tanque y la panza del transbordador, con consecuencias bastante nefastas, como es fácil apreciar. Por no mencionar los riesgos de un trozo de metal a altas velocidades dando golpes por las tuberías de conducción de combustible.

Mañana decidirán si intentan seguir con la nueva fecha planeada, el 27 de este mes, o si creen que hacen falta más pruebas para solucionar, o al menos entender el riesgo de este problema. Hay la posibilidad (remota, pero existe) de que lo retrasen hasta 2 meses para rediseñar la parte problemática de la válvula.

Y es que John Shannon, gerente de los transbordadores, es un detallista insufrible al que no le gusta perder astronautas por tonterías

Y es que John Shannon, gerente de los transbordadores, es un detallista insufrible al que no le gusta perder astronautas por tonterías

Toda una muestra de la seriedad y del espíritu detallista y atento a los riesgos de la NASA tras el accidente del Columbia. Que dure y les permita seguir haciendo misiones espectaculares. Y que traiga los menos retrasos posibles, que ya se echa en falta una misión, de todas formas 🙂

Ríase usted señora. Pero si se le quema el niño con el mechero, luego que no llore.

Tostándose en el cosmos

•18 febrero 2009 • 5 comentarios

La panspermia está de moda.

Y no estoy hablando sobre alguna ordinariez o preversión; tranquilos, pueden acercar a sus hijos a la pantalla de nuevo.

Efectivamente, hablo de la hipótesis que dice que la vida se disemina entre planetas o incluso sistemas solares, como si se “fecundaran” unos a otros a base de meteoritos. Esto incluye, aunque no necesariamente, a la Tierra: hay quien dice que la vida comenzó en otro lugar, y se trasladó por algún medio aquí.

Ya lo decía yo. ¡¡¡Ya están aquí!!!

Sucio panspérmico...

Sucio panspérmico...

Esto no tiene nada que ver con cuentos de hombrecillos verdes, sino con una visión más “natural”: meteoritos o restos planetarios en los que sobreviva alguna forma de vida y vayan a caer en otro lugar favorable para su desarrollo. Hay que admitir que también caben interpretaciones de naves interestelares y otras lindezas, pero eso queda para los más osados.

En el caso de la Tierra, parece innecesario recurrir a una carambola cósmica de este calibre, porque se ubica dentro de la zona habitable -para la vida basada en el carbono y el agua- del Sistema Solar, y hay evidencias de evolución desde vida muy primitiva hasta organismos complejísimos. Sin embargo, en otros casos puede resultar una idea muy atractiva, incluso crucial, para desarrollar una teoría.

Desde que se concibió esta teoría en hace unos pocos lustros, ha habido pocas confirmaciones experimentales, como es lógico, por la dificultad de llevarlo a cabo. Quizás el más famoso es el caso -aún no resuelto- del meteorito antártico, procedente de Marte, Alan Hills 84001. Hay quien cree ver restos de bichillos amigables en él, testimonio fósil de vida pasada en Marte. Hay quien dice que son compuestos no biológicos. No faltará quien encuentre la cara de Satán dibujada entre los pliegues. En definitiva, no es una prueba concluyente de panspermia, ni siquiera de vida pasada en Marte, por ahora.

La famosísima imagen... bacteria o científico con demasiada imaginación?

La famosísima imagen... bacteria o científico con demasiada imaginación?

De todas maneras, en los últimos años, experimentos de exposición de organismos al espacio, no sólo orientados a demostrar la panspermia sino también a establecer qué bichos son más resistentes a las condiciones espaciales, o qué efectos tienen éstas.

El espacio es un lugar interesante, amigos. En una nave en órbita alrededor de la Tierra (ambiente relativamente confortable), estarías expuesto a un repertorio que ni Marina D’Or Ciudad de Vacaciones podría ofrecer:

  • Ultravacío (es decir, un vacío bastante potente)
  • Contrastes de temperatura desde -100ypicoºC hasta +200ºC, dependiendo de si estás en la sombra/de noche o si estás a pleno sol.
  • Radiación ultravioleta, X, gamma, electrones relativistas y de partículas pesadas.
  • Oxígeno atómico (altamente oxidante) en órbitas bajas.
  • Ambiente ionizado con plasma en órbitas bajas.
  • Diminutos granos de polvo (o de basura espacial) a unos 30000km/h. Son pequeños, pero pueden hacer pupa.
  • Y otras lindezas por el estilo.

La panspermia no parece tan buena idea cuando se tienen en cuenta estas condiciones. La panspermia “natural”, además, involucraría una salida del planeta de origen bastante traumática, junto con una llegada al destino bastante calentita (temperaturas de reentrada mayores que las de la superficie del Sol en algunos puntos del objeto entrante)

Casi que me quedo en casa.

Pues no tan deprisa. Uno de los experimentos rusos de la ISS, el BIORISK, fue devuelto a la Tierra recientemente en una Soyuz tras haberlo devuelto al interior de la nave unos cosmonautas en un paseo espacial de hace poco. Llevaba 1 año y medio expuesto al espacio. Además de sus objetivos principales, que eran comprobar la variabilidad genética de microorganismos y flora en el espacio, así como mejorar las medidas de desinfección para naves espaciales, también había un hueco para observar “efectos comparables a un viaje a Marte por parte de microorganismos”. Uno de los inquilinos del experimento era una cepa de mosquito africano, conocido por la habilidad de su larva para sustituir el agua de su cuerpo por un azúcar y permanecer en este estado cristalizado, suspendido, durante largos períodos.

Y resultó que, tras año y medio en el espacio, el mosquito revivió tras volver a la Tierra.

Celebrándolo (Credit: Manitoban Online)

Celebrándolo (Credit: Manitoban Online)

No contentos con revivir mosquitos que habitaron más de un año en el espacio, los rusos ya preparan otros experimentos similares. Pero el siguiente que marcará un hito, y tiene más publicidad porque es en colaboración con EEUU (con la organización The Planetary Society, más concretamente) es el proyecto LIFE. Seguro que los sagaces lectores de este extraordinario blog han advertido que calcando en el link al efecto se puede encontrar más información sobre él. En resumen, es una pequeña caja donde van diferentes microorganismos por el espacio.

¿Otra vez? Si ya lo han hecho…

Pero, esta vez, nada de quedarse en la ISS. Se van todo el camino hasta Marte, y de vuelta. Irá montado en la nave Phobos-Grunt, la primera misión espacial fuera de órbita terrestre rusa desde el espectacular (y tristísimo) fracaso de la Mars-96. Hay muchas esperanzas puestas en esta humilde misión, sobre todo por el renacer que supondría para la exploración espacial rusa.

El cacharrejo en cuestión... ahora es un poco más alta, porque llevará un pequeño satélite chino entre el módulo de propulsión (abajo) y el aterrizador (arriba)

El cacharrejo en cuestión... ahora es un poco más alta, porque llevará un pequeño satélite chino entre el módulo de propulsión (abajo) y el aterrizador (arriba)

Si todo sale según lo planeado, será la primera nave en devolver muestras del sistema marciano. No se posará en Marte, sino en su mayor luna, Phobos. Su gravedad es casi nula, así que le será mucho más fácil despegar desde allí, y devolver las muestras de vuelta a la Tierra.

¿Todavía puede haber más leña para este crepitante fuego?

Queridinos, esto no se apaga nunca. Hoy mismo salió a la luz un artículo en el que científicos de la misión Phoenix (recientemente fallecida en el Polo Norte marciano, según su diseño) creen ver una gota de agua líquida en una de las patas de la nave, que crece según pasan los días por acumulación de vapor de la atmósfera. Los otros “bultitos” son trozos de hielo que se pegaron a las patas tras aterrizar con sus retrocohetes la sonda en la superficie, levantando el polvo del suelo y fragmentos de hielo que había debajo. El descubrimiento de hielo ya fue un revuelo, pero el agua líquida es necesaria para la vida que conocemos.

No da para bañarse, pero...

No da para bañarse, pero...

En el caso de que fuera agua, cabe notar que debería ser una salmuera muy concentrada, para reducir su punto de ebullición lo suficiente para las temperaturas gélidas de Marte (menos de -70ºC) y la extremadamente fina atmósfera, que haría evaporarse inmediatamente cualquier gota de agua si no se congelara antes. No es, por lo tanto, un festival de bacterias a priori, pero como bien nos enseñó el Río Tinto…

Las bacterias tienen gustos muy raros... aquí, con concentraciones de ácidos altísimas, florecen colonias de microorganismos extremófilos

Las bacterias tienen gustos muy raros... aquí, con concentraciones de ácidos altísimas, florecen colonias de microorganismos extremófilos

Sí, señora. Un paseíto por las estrellas seguro que alisaría sus arrugas, no hay más que ver lo bien que se lo pasan por ahí los mosquitos, bacterias y otros agradables bichos. Hasta tiene barro marciano para el cutis, qué mas quiere.

Piñazos cósmicos

•13 febrero 2009 • 3 comentarios

Ya lo decía en el post anterior: hay tráfico, mucho tráfico.

Cuando las vías de tránsito están saturadas, ocurren accidentes, como bien saben los sufridos conductores de las circunvalaciones de entrada a las ciudades. A pesar de que se quejen por ellos, los semáforos están ahí por una buena razón. Lo malo es que en el espacio no hay semáforos.

La parte rusa de la pareja, un Strela 2M...

La parte rusa de la pareja, un Strela 2M...

Eric Long /Smithsonian)

... y la parte americana, el Iridium 33 (Credit: Eric Long /Smithsonian)

Como muchos habréis leído, hace un par de días se produjo la primera colisión entre dos satélites (no fragmentos más o menos pequeños de ellos) en órbita de la historia. Y, casi con total seguridad, esto sólo marca el principio de una época cada vez más peligrosa para los objetos que dan vueltas alrededor de nuestro planeta, incluyendo astronautas.

Tanto los americanos como los rusos (y otros, como Europa, China…) tienen radares con los que escanean el cielo en busca de ecos: como los utilizados por los aeropuertos para ver los aviones a larga distancia, o por los meteorólogos para ver la estructura de nubes, sólo que enfocado hacia el espacio. Por supuesto, cuanto más lejos estén más potencia hace falta para verlos, y menos resolución tendrá la imagen: los cuerpos que orbitan a baja altitud (hasta 2000-3000 km) están exhaustivamente mapeados. A altura geostacionaria, la cosa se complica, y más allá no digamos.

Pero incluso a bajas alturas, las imágenes están limitadas por las propias ondas de radar: si los objetos que buscamos son más pequeños que la longitud de onda de la radiación utilizada, estamos más perdidos que un pulpo en un garaje. Por eso, para trozos de menos de 1cm de longitud, sólo hay estimaciones. Y los objetos de más de 1mm de longitud pueden tener consecuencias catastróficas si se topan con algo en su camino. Recordemos que estamos hablando de velocidades superiores a 30000 km/h.

Pa habernos matao.

Y así fue.

No se sabe si no les dieron el aviso, si ese aviso no tenía suficiente precisión en la trayectoria de ambos satélites y los dueños decidieron jugársela, a costa de no perder innecesariamente un valioso combustible o incrementar los riesgos de colisión… el caso es que el Cosmos 2251 (el nombre en clave del Strela-2M) y el Iridium 33 se encontraron en un punto a 790 km sobre Siberia, yendo cada uno de ellos en direcciones casi perpendiculares a unos 27000 km/h, dándose un caluroso saludo.

John (tvinvestigations@yahoo.co.uk))

Lugar donde chocaron, calcai con ansia enfermiza en la foto para ver una animación (Credit: John (tvinvestigations@yahoo.co.uk))

El Cosmos 2251 era un satélite ruso lanzado en 1993 que se encargaba de recoger señales electrónicas de otros satélites espía y actuar de repetidor para que las captaran en Rusia. Se había estropeado ya hace varios años y no tenía capacidad de maniobra. Por el contrario, el Iridium 33, uno de los 67 satélites Iridium operativos que revolotean sobre nuestras cabezas ahora mismo, sí que estaba bien vivo. Esta constelación se encarga de recoger señales de teléfonos por satélite de todo el mundo, evitando la necesidad de antenas terrestres. Hay tantos porque se trata de que en cualquier punto del mundo siempre haya un satélite disponible para canalizar tu llamada. Al estar en una órbita baja, necesitan más que si los colocaran en órbita geostacionaria (aunque también son más ligeros, baratos y manejables los aparatejos) Además, tienen la ventaja de ser muy brillantes y tener muchas superficies con diferente orientación, así que producen “flashes” que llegan a ser ¡más brillantes que la Luna!, observables desde todo el mundo.

En cualquier caso, la destrucción del Iridium 33 no es un problema demasiado grave para la compañía, puesto que en el plano orbital donde trabajaba este (inclinado unos 85º con respecto al Ecuador, el plano 3) hay varios satélites “de recambio” listos para incorporarse al servicio en caso de que falle algún otro, como ha ocurrido.

Y el ruso estaba kaput… ¡así que todos contentos!

Pues no tan contentos. Resulta que hay doscientos mil objetos de más de 1cm en órbita, y miles de millones de más de 1mm. Y esta colisión no ha hecho salvo incrementar en un número considerable esta nube de chatarra.

Este vídeo de la ESA lo ilustra muy bien (haced caso omiso del estúpido comentario del principio); la animación de los objetos catalogados en órbita está hacia la mitad. Y recordad que los objetos que se ven son mucho más pequeños de lo mostrado en el dibujo, éste sólo es una representación gráfica y no muestra el tamaño real de los objetos.

Los más pequeños y en órbitas más bajas, por efecto de fricción con la poca atmósfera que hay a esa altura, van cayendo poco a poco para desintegrarse en la atmósfera sin causar ningún daño. Pero cuanto más pesados son los trozos, menos les afecta esta tenue atmósfera. Y cuanto más altos están, menos de esta tenue atmósfera hay disponible para frenarlos.

El resultado es que, salvo los trozos que hayan caído a órbitas más bajas por el impacto, al haber perdido velocidad (pocos) y los trocitos muy ligeros que se frenaran enseguida, la gran mayoría de los fragmentos se quedarán durante 20 ó 30 años en órbita. Junto con todos sus simpáticos vecinos que ya estaban ahí.

Como los sagaces lectores de DeCalistoATritón habrán comprendido, esto no es nada bueno para el resto de satélites de la zona: si antes tenían una pequeñísima probabilidad de toparse contra el cacharro grande, ahora tienen una probabilidad muchísimo mayor de toparse con el trocito pequeño del cacharro grande, pero con unas consecuencias parecidas. Y cada una de estas colisones produce más trozos… aún no estamos en el punto en el que haya una “masa crítica” de basura espacial que acabe desatando una reacción en cadena (cada vez más colisiones crean cada vez más basura que crea cada vez más colisiones y así hasta el infinito), pero la situación es muy preocupante.

Evolución de la basura espacial con los años... el "salto" reciente corresponde a la infame prueba de misil antisatélite chino en 2006. Click para ver el informe cuatrimestral sobre basura espacial de la NASA

Evolución de la basura espacial con los años... el "salto" reciente corresponde a la infame prueba de misíl antisatélite chino en 2006. Click para ver el informe cuatrimestral sobre basura espacial de la NASA, donde se incluye el gráfico en detalle

Y lo mejor de todo es que no hay ninguna solución viable. Se llaman “protegidas” a la órbita baja terrestre y la geostacionaria, por ser de mucha utilidad ambas. Y, como es lógico, por ser a través de la que tienen que pasar los cohetes para llegar a cualquier otra, la órbita baja (d’oh!)

Algunos pasos adelante son la implantación de órbitas cementerio donde acaben los satélites muertos, a donde se les maniobra antes de que se les agote el combustible (como es el caso de la órbita supersíncrona, por encima de la geostacionaria) Esta solución se toma cuando sería muy difícil devolverlos a la Tierra, por estar muy altos. Otra posibilidad, para los que estén más bajos, es deorbitarlos al final de su vida útil. Muchos cohetes ya utilizan una reserva de combustible para hacer que se desintegren en la atmósfera las últimas fases de los cohetes, en lugar de quedar en órbita como un cascarón vacío pero peligroso. Incluso hay estudios novedosos como acoplar una “cuerda” desenrollable con carga eléctrica, que produzca una fuerza gracias a la interacción con el campo magnético de la Tierra, bajando su órbita mucho más rápido que de manera natural.

La navegación a vela también es posible en el espacio: desplegando una gran superficie, como una vela, la tenue atmósfera es capaz de frenar más rápidamente los satélites una vez ya no están operativos. Pero todo esto es válido para satélites nuevos, y sus cohetes.

¿Qué pasa con los millones de fragmentos que ya existen?

Una red y todos contentos.

Hay que recordar las velocidades tremendamente dispares que llevan todos estos objetos. Algunos tienen una órbita circular que pasa por los polos, otros que pasa por el ecuador, otros una órbita elíptica, otros una combinación totalmente diferente… y todos van a velocidades endiabladas, y en un volumen enorme. Sería como intentar atrapar moscas que vuelan 10 veces más rápido que una bala en un volumen mayor que 100 veces toda nuestra atmósfera. Ninguna red sería tan amplia como para atrapar demasiados, ni lo suficientemente resistente como para retenerlos.

La única idea que se ha tenido hasta ahora es utilizar láseres muy potentes desde tierra, que al reflejarse sobre estos objetos, los frene ligeramente. Huelga decir que no sería precisamente la guerra de las galaxias aquello, y se necesitaría mucho dinero y mucha energía para que tuviera alguna utilidad.

Así que todo el mundo a pensar en estrategias útiles, en lugar de mirar el Tuenti o a Farruquito. ¡Pero ya!

Ya lo decian estos dos... ¡el cielo se cae sobre nuestras cabezas!

Ya lo decían estos dos... ¡el cielo se cae sobre nuestras cabezas!

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Mientras tanto, unos apuntes rápidos sobre más acontecimientos de estos días, que la cosa está que arde. Esta semana hubo 3 lanzamientos (3 señores, 3… qué stress), con un total de 7 nuevos satélites (uno de ellos la Progress del post anterior, que se acopló hoy a la ISS) y al menos 4 objetos más de deshecho: 3 fases superiores y un adaptador entre satélites.

NasaSpaceFlight.com)

La Progress de esta mañana tomó esta imagen de la ISS, su objetivo. Las letras infernales son telemetría incluída en el video (Credit: NasaSpaceFlight.com)

Hablaré con más detenimiento sobre ellos, espero, en una fecha próxima. Cuánto trabajo.

Cebollas voladoras orbitales

•10 febrero 2009 • 2 comentarios

Hay tráfico, mucho tráfico.

Qué congestión

Qué congestión

Esta mañana, desde el lugar de sonoro topónimo Baikonur, que los ilustres lectores de este blog reconoceréis como el cosmódromo por excelencia, desde donde se lanzó el primer satélite artificial (el Sputnik) y al primer ser humano al espacio (Yuri Gagarin), ascendió a una órbita de 300 y pico kilómetros la nave de avituallamiento más reciente, la Progress M-66. Es la penúltima de su modelo, porque están siendo sustituidas por las más recientes Progress M-xxM (las xx son el número de serie, por ahora sólo lanzaron la M-01M, la primera, que fue destruida antesdeayer sobre el Pacífico, llena de basura), con nuevos ordenadores y más capacidad.

Genial vídeo del lanzamiento en el link.

Se trata de nuestras humildes amigas las Progress, que llevan desde los 70 dando guerra. Son los unsung heroes, como se suelen llamar a las “bases de la pirámide”, es decir, aquellos sin quienes los grandes logros jamás serían posibles, pero de los que nunca se habla. Nacieron como una modificación barata de la venerable Soyuz, la nave espacial rusa. Con sólo reemplazar la cara cápsula donde viajan los cosmonautas con una sección llena de tanques de combustible, gases y agua, y reteniendo prácticamente la misma forma, modo de lanzamiento y operación, mecanismo de navegación y atraque, etc, conseguimos tener un vehículo más versátil que el seiscientos del abuelo. Sin ellas, los astronautas no podrían pasar más de unas semanas, a lo sumo un par de meses, en el espacio.

Nuestra heroina, en preparación para el lanzamiento.

Nuestra heroína, en preparación para el lanzamiento.

Y todo ello a un razonable precio, amigos. Que hay crisis. Si tuvieran que enviar el transbordador o algún vehículo parecido para avituallar una estación espacial, los que allí habitaran pasarían más hambre que un maestro de escuela, como declaman los dichos populares.

Ya en órbita, es toda una belleza exótica, con sus paneles solares desplegados. Calcái con asombro asombrado en la imagen para verla en toda su gloria.

Ya en órbita, es toda una belleza exótica, con sus paneles solares desplegados. Calcái con asombro asombrado en la imagen para verla en toda su gloria.

La sección posterior, con un único y moderno color blanco aterciopelado, alberga los ordenadores de control, los tanques de combustible (utiliza la poco agradable, pero muy eficiente, combinación de hidrazina y tetraóxido de nitrógeno, muy corrosivos y cancerígenos… pero inmejorables para el espacio) y los propulsores. En la parte frontal, con unas exclusivas mantas térmicas de color negro pastel, decoradas con banderitas rusas y nombres varios, combinado todo con un buen gusto innegable, se encuentra la sección presurizada.

Tiene el reluciente mecanismo de atraque probe-drogue en el morro, que se puede abrir una vez acoplada a la estación y por donde pueden pasar los cosmonautas, sin equipo especial, para recoger sus apetitosos menús, experimentos, equipo de recambio, ropa, artículos de higiene… todas las comodidades que puedan necesitar. En la parte central, no lo olvidemos, se encuentran los tanques de agua, oxígeno, nitrógeno y otros gases y, a veces, más combustible. Todo esto lo puede transferir a la estación con un sistema de tuberías.

Mejor relación calidad-precio, ni en el Lidl.

¿Todo este carro lleno por menos de 5000 pesetas? Con Lidl, sí que es ahorrar.

El equivalente espacial: la Progress. Y sin ofertas con truco, ni batidoras que se desmontan a las dos vueltas. El chocolate quizá no lo iguale, pero no se les puede pedir todo a los rusos.

Porque las Progress son totalmente automáticas, queridinos. Pueden llevar a cabo casi todas las operaciones desde el lanzamiento hasta el acoplamiento de manera autónoma, y llevan haciéndolo desde hace treintaypico años. El sistema de radar Kurs las ayuda a acoplarse, y sólo en contadas ocasiones los cosmonautas tienen que tomar el control por algún fallo menor, guiándolas manualmente con el sistema a control remoto TORU.

Sí, el mismo con el que “experimentando” para no depender del sistema Kurs (que es ucraniano, y nadie vende duros a cuatro pesetas a los vecinos), tuvieron un problemilla en la Mir. Bueno, que no estaba del todo bien calibrado y la Progress, a toda velocidad, se llevó por delante un módulo y casi provoca la evacuación de la antigua estación. Pero eso es otra historia.

Y... ¿qué hacen los astronautas para llevarse tan deliciosas naranjas cortesia de las Progress?

Y... ¿qué hacen los astronautas para llevarse tan deliciosas naranjas cortesía de las Progress?

Pues una de mis -intermitentes- tareas en el imprescindible foro NasaSpaceFlight.com (publicidad gratuita y subliminal, esto no lo consigue ni Audi con sus anuncios existencialistas) es llevar un recuento amateur de los experimentos y trabajos científicos que hacen en la ISS. Porque parece que se pasan el tiempo dando volteretas en el aire, utilizando con perversos propósitos el hilarante WC espacial y comiendo naranjas. Pues no…

... a pesar de que Sandy Magnus se empeñe en demostrarnos lo contrario...

... a pesar de que Sandy Magnus se empeñe en demostrarnos lo contrario ... en este link una entrada en su diario sobre cómo cocinar en el espacio (muy interesante y divertido, por cierto! Contiene historias tan divertidas como las que ocurren cuando parte demasiado fina la cebolla, se pega a sus manos por la humedad, intenta meterla en la bolsa y acaba con trocitos de cebolla por todo el módulo... o lo que ocurre cuando perfora la bolsa donde mete la comida para aliñarla, la intenta sellar con cinta adhesiva, pero la humedad suelta el pegamento y hace que la bolsa escape por la estancia, dejando un reguero de líquido y trocitos alimenticios por el camino... entre otras cosas!)

Bueno, a veces el comandante Fincke también se entretiene haciendo actividades de dudoso aprovechamiento cientifico

Bueno, a veces el comandante Fincke también se entretiene haciendo actividades de dudoso aprovechamiento científico

Como iba diciendo, cuando no se indulgen con divertidas tardes en órbita, es decir, en la inmensa mayoría de su tiempo que pasan aprovechando sin límitetodos los segundos de su estancia, tienen mucho trabajo por delante. A pesar de que la ISS aún no está acabada y hay mucho mantenimiento por hacer, consiguen sacar adelante un cuantioso programa científico. Además de que la tripulación permanente es de sólo 3 por ahora, cosa que cambiará en mayo cuando haya 6 habitantes permanentes, que tendrán mucho más tiempo para experimentar.

Para muestra un botón. Ayer mismo:

  • Continuaron su experimento sobre patrones del sueño y ritmos circadianos en el espacio SLEEP (recordemos que amanece y anochece cada tres cuartos de hora!)
  • También continuaron con un grabador de parámetros vitales durante el sueño, el SONOKARD ruso.
  • Llevaron a cabo su analítica mensual en órbita, con muestras de orina, sangre y saliva.
  • Siguieron preparando el laboratorio de fisiología humana del Columbus, haciendo una entretenida copia de seguridad para instalar una actualización (mmmh… usarán Windows?)
  • Estudiaron el efecto de la gravedad sobre la orientación de la estación y sus componentes, en el estudio IZGIB, para saber dónde están los lugares con menos aceleraciones para experimentos delicados.
  • Un estudio de física fundamental (BCAT-3) sobre partículas suspendidas en un fluido fuera de la influencia de la gravedad, los coloides. Qué coñazo, pensaréis. Pues puede tener aplicaciones tan variadas como baterías para ordenadores, moléculas de medicamentos complejos y motores más eficientes.
  • Comprobaron que una nariz electrónica que detecta contaminación en el aire (aplicable a mejores sensores anti-incendio, por ejemplo) y un aparato de cultivo de bacterias funcionaran correctamente.
  • Cambiaron bombillas (sí, también hay que hacer estas cosas en el espacio)
  • Tomaron muestras de la calidad del aire en varios módulos.
  • Comprobaron la concentración de CO2 en diferentes zonas (al contrario que en la Tierra, si no hay buena ventilación, “burbujas” de CO2 se pueden acumular alrededor de la cabeza de los astronautas, llegando incluso a matarlos si están durmiendo)
  • Limpiaron rejillas de ventilación (qué dura es la vida del astronauta)
  • Comieron, por supuesto. Un poco de tranquilidad.
  • Prepararon un traje para un paseo espacial próximo.
  • Continuaron el experimento SOLO, que estudia la absorción de sodio (o sea, la sal) en el cuerpo en el espacio. Resulta que los fluidos que pierden en gravedad cero parece que no se pierden por la orina, como se creía. Además de útil para los astronautas, puede ayudar a las personas con hipertensión de la Tierra.
  • Cuidaron las plantas del invernadero.
  • Hicieron 2 horas de ejercicio en el gimnasio de a bordo, la cinta de correr y la bici estática.
  • Hicieron la comprobación periódica de los extintores.
  • Limpiaron y pusieron a punto el WC (pero QUÉ DURA ES SU VIDA!)
  • Tuvieron una charla con estudiantes de la Toscana, en Italia.
  • Sacaron fotos de regiones interesantes de la Tierra, para diferentes estudios internacionales.
  • Y hablaron con sus familias.

Y creíamos estar estresados con los exámenes. Bueno, lo estamos, demonios. Pero ellos tampoco están viendo cómo flotan, precisamente. Y lo anterior es un día “tranquilo”, ya veréis cuando llegue el Discovery.

Qué stress.

Explore, youngster, explore

•6 febrero 2009 • Dejar un comentario

Todo el mundo habla de ello, y en DeCalistoATritón no íbamos a ser menos.

Y también ayuda a no devanarse demasiado los sesos en un momento de intensa concentración examinatoria: sí, amigos, febrero no da tregua. Two out, three to go. La famosa asignatura de nombre ridículo para los no iniciados -Estado Sólido- se levanta en el horizonte.

Pero aparcaré mis mundanas preocupaciones durante un rato para dedicarme al tema de moda: la nueva versión de Google Earth.

Ni George Lucas hace secuencias de entrada asi

Ni George Lucas hace secuencias de entrada así

A estas alturas, probablemente cualquiera que haya sido capaz a llegar a este blog para leer este post, sabrá perfectamente lo que es este programa. Usarlo para planificar la excursión de montaña del puente, para encontrar el restaurante de la boda del vecino o para viajar de manera ultra-low-cost es ya toda una tradición.

¡Incluso hablé sobre él en otros posts! Recordemos a nuestros amigos GeoEye e Ikonos.

Hace unos días, sin embargo, salió a la luz la nueva versión del popular programa (la 5) Inmediatamente, siendo vuestro humilde escritor quien es, la descarga ulterior a la lectura de la primera review que cayó en sus manos fue fulminante. Sin embargo, los gremlins de mi ordenador (son amplios, variados, con multitud de colores, sabores, olores, rugosidades y hacen entretenidos ruidos imposibles de identificar) se empeñaron en no dejarme instalarla.

Finalmente, en un arranque de desesperación, conseguí instalarlo en un ordenador de la facultad, tras descubrir que tener privilegios de administrador no es en modo alguno un requerimiento para instalar lo que tengas a bien. Sólo me permití unos minutos con él, pero me dejaron con una inclinación exterminadora de gremlins inquebrantable. ¡Debía ser capaz de disponer de esa increíble herramienta sin demora!

Tras múltiples diatrabas, incluyendo una desfragmentación y limpieza de todo el disco duro (ya que la tarea de exorcismo de gremlins me había revelado una ocupación grotesca de la memoria de mi ordenador), desinstalación de programas y componentes de los calificables como creepy-zombies, y demás tareas de desempolvado, me encontré con que nada servía. Llegué incluso a tratar de restaurar el sistema a una temporada atrás pero, por misterios del destino, Windows se manifestaba incapaz de revertir la configuración a ningún día pasado (ni siquiera el anterior)

Y los gremlins seguían diciendo que GoogleEarth no tenía un certificado de autentificación admisible (últimamente lo decían con cualquier programa, se deben de estar volviendo ultraconservadores)

La solución temida y denostada por una vez dio resultado: pedirle ayuda a Windows. Tras bajarse los pantalones permitiendo la instalación de un plug-in de verificación de Windows original (reconzco el nivel de prostitución al que llegué, pero el fin justificaba los medios), la solución resultó ser tan simple como instalar una actualización de los certificados raíz… sería interesante saber por qué no lo hicieron automáticamente entre la trillonada de actualizaciones obligatorias que hay que descargarse cada poco.

No lo volveré a hacer... ¡lo siento!

No lo volveré a hacer... ¡lo siento!

Y ahora no se me conecta el Ares a la red… paciencia, hermanos.

En fin, me dedicaré a explicar mis primeras -y preliminares, puesto que todavía no me he puesto a fondo con él, queridinos- impresiones sobre el nuevo y flamante GoogleEarth5.

En primer lugar: todo está mucho más bonito y claro en la sección “clásica” del programa. Incorpora todo lo que ya se conocía de él: búsqueda de lugares por nombre, dirección, negocios…; zoom graduable, visión rasante, relieve, edificios 3D, carreteras, lugares de interés, Street View (sí, esa divertida utilidad que te deja ir “paseando” virtualmente por las calles de una ciudad, donde te puedes encontrar cosas divertidas), Panoramio (que ofrece fotos a ras de suelo sacadas por usuarios de todo el mundo) y mucho más. También hay algunas novedades poco publicitadas pero muy interesantes y vistosas, como la posibilidad de poner, en tiempo real, nubes, precipitaciones u otros fenómenos meteorológicos como una capa sobre el terreno… ¡pero no pintado encima, sino a una cierta altura!

Nubes por arriba...

Nubes por arriba...

...y nubes por abajo!

...y nubes por abajo!

También está la opción de poner la iluminación solar real sobre el planeta, con bonitos efectos de amanecer y anochecer como bonus.

Podria ser una foto de satélite real tranquilamente

Podría ser una foto de satélite real tranquilamente

También han quitado el “agujero” del polo Norte (debido a las órbitas inclinadas unos pocos grados de los satélites de observación, que dejan una pequeña área ártica y antártica sin cubrir), que en algunos círculos indudablemente eruditos daba pie a defender a capa y espada la teoría de que la Tierra es hueca. Avisados estáis si calcáis en el link de que Carlos Jesús parecerá creíble comparado con estos iluminados.

no dejan respirar a la civilización de dentro de la Tierra!

Astutos servicios secretos... ¡han tapado el agujero! ¡Están perpetrando un genocidio en masa frente a nuestras narices: no dejan respirar a la civilización de dentro de la Tierra!

Y por supuesto, podéis buscar e instalar cuantos overlays y plug-ins podáis encontrar, o incluso crearlos vosotros mismos. Atendiendo a mi condición de fanático espacial, tengo una entretenida utilidad que me permite ver todos los cuerpos en órbita terrestre catalogados:

Está poblada la cosa... se muestran más de 13000 objetos, aunque sólo hay unos 800 satélites activos.

Está poblada la cosa... se muestran más de 13000 objetos, aunque sólo hay unos 800 satélites activos.

¡Hasta se pueden ver sus órbitas! Sé que babeáis, queridinos, yo también lo haria.

¡Hasta se pueden ver sus órbitas! Sé que babeáis, queridinos, yo también lo haría.

Y de aquí pasamos a las novedades… sí, podemos zambullirnos en los océanos y ver el fondo marino, como habréis oído time and again en los telediarios. Sin embargo, me parece más interesante que se hayan decidido a mapear el fondo marino en detalle por fin, más que la idea de sumergirse (ya que salvo en lugares muy concretos no hay suficiente resolución como para que el relieve sea especialmente dramático una vez sumergidos) Podemos encontrar las posiciones de naves hundidas, boyas meteorológicas fijas, trayectorias de barcos importantes, lugares de interés, con links a documentales y opciones cuasiinfinitas.

Genial Dorsal Atlántica desde arriba...

Genial Dorsal Atlántica desde arriba...

... y por abajo

... y por abajo

Puedes incluso grabar “tours virtuales” por diferentes partes del mundo, con diferentes inclinaciones y vistas, para luego editarlos y ponerles comentario o música y compartirlo con tus múltiples y variadas amistades. Se acabaron las interminables horas de diapositivas del viaje a Egipto: les haces un tour frenético de Google Earth (intercalando, cómo no, las diapositivas de manera subliminal, no se puede perder el espíritu) y todo solucionado.

Otra opción interesante es la que te permite ver todas las fotografías de las que dispone GoogleEarth de una zona determinada, a lo largo de los años, para ver la evolución que sufrieron los lugares.

Y ahora viene la mejor parte… sí, todo esto no fue sino un preludio a la sinfonía de GOOGLE MARS.

***Pompa, fanfaria y trompetines de latón***

En todo su esplendor

En todo su esplendor

Hecho en colaboración con la NASA y la ESA, las capas de imágenes de esta utilidad juntan las mejores imágenes disponibles de cada región marciana, para dar una visión de conjunto inigualable, donde cada imagen está contextualizada, a escala y puesta en relación con el resto del planeta. Además, se incluyen enlaces a las fuentes respectivas, para aprender más sobre prácticamente cualquier región del planeta rojo.

Explorar los cañones de Valles Marineris mientras ves a un lado las majestuosas cornisas por donde se deslizan corrimientos de tierra a un lado, mientras en el horizonte asoma en prodigiosa tridimensionalidad la cima del Olympus Mons.

El monte Olimpo, en toda su belleza, con imágenes de la Mars Oddysey y de la Mars Express

El monte Olimpo, en toda su belleza, con imágenes de la Mars Oddysey y de la Mars Express

Y Valles Marineris al atardecer, desde la comodidad de tu sofá (vale, aún sin la aventura, pero en Google están trabajando en ello)

Y Valles Marineris al atardecer, desde la comodidad de tu sofá (vale, aún sin la aventura, pero en Google están trabajando en ello)

Y sí, ¡¡se pueden ver hasta los robots Spirit y Opportunity, con sus recorridos respectivos en alta reslución!!

El incansable Opportunity en las planicies de Meridiani

El incansable Opportunity en las planicies de Meridiani

No sólo se incluyen los más recientes éxitos americanos, sino también los fracasos más olvidados, como las primeras sondas soviéticas. También hay paisajes naturales en altísima resolución (en torno a un metro, o incluso menos) cortesía de la Mars Reconnaissance Orbiter… y muchas cosas más de las que quizás podáis hablarme vosotros, porque me van a cerrar la cuenta con estos posts infernalmente largos.

Espero que, al menos tras exámenes, haya conseguido que os entre el picor por hacer turismo virtual con este programa al que, sinceramente, pocas si es que alguna pega le veo.

Y aún me queda la sección “Sky”, con imágenes del Hubble, Chandra, Spitzer… sí, señora, buenas noches. Ya me callo.

Las constelaciones de lejos...

Las constelaciones de lejos...

... y de cerca (zoom medio, es decir, no he llegado ni de lejos al limite, en Orión)

... y de cerca (zoom medio, es decir, no he llegado ni de lejos al límite, en Orión)

Jarmadineyarl, por la gloria de Alah

•4 febrero 2009 • 1 comentario

Nuestro gran amigo, Mahmud Ahmadinejad, está de enhorabuena.

¿Mandéeee? ¿El quién que lo qué?

Perdón, bajando el nivel de geopolítica internacional. Probablemente sea más conocido su alter-ego, el célebre Majud Jarmadineyarl.

Calcar con expeditud hiperluminica en el link es obligatorio para toda persona que quiera escacharrarse durante unos escasos minutos

Calcar con expeditud hiperlumínica en el link es obligatorio para toda persona que quiera escacharrarse durante unos escasos minutos de intenso humor

Sí, estamos hablando del presidente de Irán.

¡¡¡Terroristas!!! ¡¡Bombardeémoslos!! ¡¡Apóstatas!! ¡¡Talibanes!! ¡¡Barbudos!! ¡¡Antropófagos!! ¡¡Vladivoshuks!! ¡¡Jíbaros!! ¡¡Ectoplasmas!! ¡¡Marineros de agua dulce!!

Vaya, ya he vuelto a alterar a nuestro neocon residente, con reminiscencias del capitán Haddock hoy… En fin, voy a darle la pastilla y proseguiremos.

Resulta que hoy, tras al menos un año de intentos, que sepamos nosotros occidentales, han logrado poner en órbita, por sus propios medios, su primer satélite artificial, el Omid. En el link de la Wikipedia podéis incluso escuchar la telemetría que envía a Tierra.

No es el transbordador, pero por algo se empieza

No es el transbordador, pero por algo se empieza

El año pasado, se cree que lo habían estado intentando cuando lanzaron un cohete de similares características al de hoy, en agosto. Pasaron unos días confusos, ya que nada más haberlo lanzado algunos canales de noticias controlados por el régimen iraní comenzaron a predicar que habían puesto en órbita un satélite. Sin embargo, nadie podía encontrar nada en el cielo, ni visualmente ni usando radares. Poco a poco se fueron retractando y afirmaron que el lanzamiento sólo había pretendido probar el cohete que llevaría al satélite unos pocos meses después.

Si esto es cierto o fue una historia inventada después de que el cohete fallara, no se sabe con seguridad. Quedan para el recuerdo momentos divertidos de aquel lanzamiento, sin embargo, como cuando un oficial con voz potente y autoritaria se puso a esbabayar sobre la gloriosa fuerza de Irán por la gracia de Alá y toda su cohorte de vírgenes incólumes, tras lo cual empezó la cuenta atrás con gritos triunfales. Llegó a cero, pronunció otra jaculatoria a Alá… y el cohete siguió impertérrito. Volvío a jacular a Alá, y visto que estaba haciendo el ridículo recomenzó la cuenta atrás. Esta vez Alá se apiadó de su súbdito, pero se estaba echando unas risas y decidió que el cohete despegara cuando el sudoroso oficial aún iba por el 7. Precisión inmaculada, sin duda.

Sin embargo, este segundo intento les ha salido mejor y observadores de todo el mundo pueden confirmar que dos objetos, uno de ellos transmitiendo por radio, están en órbita.

¿¿¿DOS??? Seguro que el segundo es ¡¡una cabeza nuclear!!

Ni el coloroformo le hace efecto. El segundo objeto es la segunda fase del cohete: tras desprenderse de los tanques vacíos de la primera fase, el satélite fue propulsado hasta la velocidad y altura orbitales por un motor más pequeño. Una vez allí, y separado el satélite, esta segunda fase no volvió a maniobrar (es una técnica complicada que requiere bastante práctica y es normal que en su primer lanzamiento no lo hayan hecho), por lo que quedó en la misma órbita que el Omid.

Para ver el lanzamiento, dos simpáticos hombres hablando en farsi cosas que seguramente serán muy interesantes pero en las que yo sólo entiendo “República Islámica de Irán”, “Omid”, “control” y “telemetría”; y también una animación de la separación de fases, cofia y satélite:

Y, ¿qué significa este pequeño cubo, que no tiene ni siquiera paneles solares, en una época en la que el espacio cercano a la Tierra está infestado de satélites?

Es un paso importantísimo, en principio en una buena dirección, para Irán. Se ha unido al selecto grupo de Rusia, EEUU, Francia, Reino Unido, China, India, Japón y su acérrimo enemigo, Israel, de países que han conseguido poner en órbita por sus propios medios un satélite artificial. Y con el alicente añadido de estar bajo sanciones internacionales, que controlan el material de alta tecnología que entra en el país. Sin duda, un gran día para los brillantes científicos e ingenieros iraníes.

Aspectos menos amables también han salido a relucir con la noticia. Es más difícil poner un satélite en órbita que mandar en una trayectoria suborbital un misíl balístico intercontinental, con una entretenida cabeza nuclear en la punta, u otro cargamento menos apocalíptico pero de similares intenciones.

En cuanto a la opinión del humilde bloggero, no me decanto. Por una parte, entiendo las reivindicaciones de los iraníes, y su orgullo al mantener que EEUU y sus amigos no tenemos derecho a decirle a un país que no comulgue de pies a cabeza con nuestra manera de entender el mundo cómo, cuándo, dónde y con qué fin tiene que hacer cada movimiento. Sobre todo, cuando estos movimientos en concreto los hace de acuerdo a la legalidad internacional, y cuando los “garantes de la seguridad” muchas veces se pasan esa misma legalidad por variadas y pudendas partes.

Pero, la verdad sea dicha, no me hace la misma gracia que si un Ariane pusiera un satélite de comunicaciones en órbita. A pesar de sus aparentemente buenas intenciones en este respecto, es un país dictatorial, bajo un régimen ultraconservador y ultrarreligioso, que coarta los derechos más fundamentales de sus habitantes. Promueve la discriminación sexual, racial, religiosa y de género, niegan el Holocausto judío, rigen su país por una ley religiosa llevada hasta sus últimas consecuencias, algunos sectores tolerados por su jerarquía defienden y promueven el terrorismo… y relega a la clandestinidad o al destierro voluntario a los que no quieren seguir ese camino, como la numerosa comunidad iraní residente en EEUU o Europa, o los numerosos científicos, artistas o liberales que consiguen sobrevivir en su patria en un ambiente tan hostil.

A la vez, es uno de los países islámicos más “civilizados“, y desde mi punto de vista, lo prefiero a otros de su entorno considerados aliados, a los que incluso les damos mansiones y fiestas periódicamente, como Arabia Saudí.

Que cada uno piense lo que mejor se ajuste a sus ideas. Pero lo que está claro es que el mundo ha cambiado un poco más con el acontecimiento de hoy.

Recordemos la impagable reacción americana al primer satélite artificial soviético, el Sputnik 1.

Esta reacción va del minuto 1:00 al 1:15.

El usuario que colgó este vídeo en Youtube tiene una recopilación de todos los capítulos de los documentales “La Carrera Espacial” de la BBC, subtitulados en español (con buen tino, además) Yo he perdido la cuenta del número de veces que los he visto, y son de visionado inexcusable para cualquiera con el más ligero interés sobre el espacio. Cubren 4 períodos: desde la II Guerra Mundial hasta los 50, con la búsqueda de los cohetes capaces de orbitar satélites; de los 50 a los 60 para orbitar el primer satélite; la carrera de los 60 para poner el primer ser humano en órbita, y la carrera de finales de los 60 para llegar a la Luna. En Youtube están en intervalos de 10 minutos, para no cansar. No hay excusa, ya os quiero viéndolos todos:

http://www.youtube.com/view_play_list?p=4C67235551856762

Nombres artísticos, tortazos contra el suelo y despedidas

•2 febrero 2009 • 2 comentarios

Una fuerte vocación.

Años de duros estudios, sin pizca de indulgencia.

Noches en vela.

Competición feroz por un puesto de trabajo.

Inversiones y más inversiones en la preparación profesional.

Más estudio, más competición.

Por fin… llegas al puesto soñado.

Esta historia, al menos en sus fases iniciales, la estaréis viviendo unos cuantos durante estas fechas que tanto demandan (son los exámenes de febrero, lectores de Tritón; sí, sé que a veces no os tengo muy en cuenta) Y la viviría al completo el protagonista de la siguiente historia de vuestro aberrante blog favorito.

Maldición, alguien más usa mi mismo truco...

Maldición, alguien más usa mi mismo truco...

Resulta que nuestro protagonista era un empleado de la empresa Lokheed Martin, en Sunnydale, California. Había luchado duro para llegar donde estaba, ya que se encontraba construyendo satélites en una de las compañías punteras americanas en el sector -y, por ende, en el mundo… qué demonios querrá decir por ende-, aunque su trabajo no llegaba a llenarle. El encargo más reciente que se traía entre manos no corría prisa, pero no por ello tenía menos importancia.

Se trataba de un satélite meteorológico, parte de la flotilla que mantiene EEUU y da servicio a todo el mundo. Al contrario que los habituales satélites geostacionarios que nos proporcionan las imágenes de las nubes moviéndose que estamos acostumbrados a ver en la TV, éste daría vueltas cual mosca zumbona a la Tierra en una órbita polar, inclinada unos pocos grados, que le permitiría cubrir todo el globo cada pocas horas, y obtener datos de alta resolución de nubes, temperatura, precipitaciones…

Las preparaciones estaban en su recta final, aquel día de 2005, a pesar de que el aparato debería permanecer en un almacén (con aire acondicionado, ambiente ultralimpio, puestas a punto periódicas… no tiene paladar fino un satélite ni nada) hasta bien entrado 2008 para ser lanzado. Era el último de su generación, que había empezado más de 40 años antes… Pero me estoy adelantando.

Sé que estáis clamando por saber qué tiene esto que ver con la carrera profesional de nuestro héroe. Durante unas operaciones rutinarias, parte del proceso que había que hacer aquel día era pasar el satélite de su posición vertical a una horizontal, para hacer unas pruebas finales.

Y nuestro trabajador abnegado se vio despertado de su modorra por la súbita clarividencia del resultado de no atornillar el satélite a su base.

El aparatejo cató el rotundo suelo californiano (click para el informe completo con muuuchas fotos para mentes mórbidas como vosotros, queridinos)

El aparatejo cató el rotundo suelo californiano (calcái en el link de la foto con irreprimible curiosidad para el informe completo con muuuchas fotos para mentes mórbidas como vosotros, queridinos)

Pues, efectivamente amigos, la gravedad actúa en la Tierra.

  • Satélite meteorológico polar –> 200 millones de dólares.
  • Ingeniería aerospacial + máster en sistemas aerospaciales –> 2 millones de dólares.
  • Equipamiento de última tecnología para el manejo de aparatos espaciales –> 500 millones de dólares.
  • Ambiente controlado y ultralimpio –> abultada factura cada mes.
  • No aplicar un torque adecuado a los tornillos que sujetarán al satélite (o no aplicar ni los tornillos) –> No tiene precio.

Supongo que nuestro héroe estará limpiando los urinarios de la sección de enfermedades tropicales del hospital más cercano, desgraciadamente.

Pero, ¿qué es este satélite exactamente? ¿De dónde salió? ¿Cuál es su historia? ¿A qué dedica el tiempo libre? ¿En qué lugar se enamoró de ti?

Desbarras.

Demasiada Mecánica Cuántica. Ya le decía yo a mis profesores que tanto bracket no podía ser bueno. En fin, al tema.

Este satélite (o, más bien, él y todos sus hermanos, pues pertenece a una larga serie) tienen numerosos alias. Pertenecen al sistema meteorológico TIROS, que viene a decir que llevaban una cámara de televisión encima (el acrónimo quiere decir Television InfraRed Observation Satellite, es decir, que observa la Tierra en infrarrojos) El primero de este modelo se lanzó en 1960, y fue el primer satélite meteorológico: el TIROS 1. Devolvía imágenes tan útiles como esta:

Bueno, no se ve la microestructura de los estratocirros, pero para saber si llega un huracán a tus costas vale

Bueno, no se ve la microestructura de los estratocirros, pero para saber si llega un huracán a tus costas vale

Por otra parte, llevar la órbita polar que describen les hace merecedores de otro, ilustre e imaginativo nombre. Jamás lo adivinaríais. Son los satélites POES (Polar Operational Environmental Satellite) Es que los ingenieros, si son un poco más creativos, los llamarían vangoghs, así en general.

Y luego, en un derroche ya excesivo de medios, los TIROS-N y Advanced TIROS-N (unas versiones modernizadas) también se llaman NOAA-x, donde x es una letra que va desde la A hasta… bueno, ya hablaré de hasta dónde llega. El caso es que NOAA es el nombre de la agencia que los lanza: la Administración Nacional de los Océanos y la Atmósfera.

Cuando no emulan a las lombrices, son hasta espectacularmente bellos

Cuando no emulan a las lombrices, son hasta espectacularmente bellos

¿Por qué no dije hasta dónde llegaba la numeración? Llegará hasta donde se acabe la serie… si era el último de su generación, como dije antes, el último TIROS, no debería ser difícil saber cuál es la última letra. Pues resulta que hay gente enrevesada, y los meteorólogos están entre ellos.

En la época del NOAA-N, había planes para hacer 3 nuevos satélites: el NOAA-O, -P y -Q, que tendrían instrumentos nuevos y mejores. Pero entonces, la desgracia se cirnió sobre las cabezas de los estresados ingenieros. Un nuevo plan venía de instancias superiores: cancelar los satélites del sistema TIROS, que ya tenían muchos años, y reemplazarlos con un sistema conjunto con los militares. Éstos tenían sus propios satélites (los DMSP, entre otros… seguimos con los acrónimos artísticos: Defense Meteorological Satellite Program), y se veía como más racional integrar los servicios civiles y militares en unos mismos satélites, para ahorrar. El nuevo sistema se llamaría NPOES (paso ya de expandir las siglas) y aún está en desarrollo: se espera que comience a operar en 2013.

El caso es que, como ya tenían nombre para 3 nuevos satélites, y se los cancelaron, los pobres meteorólogos y sus solícitos ingenieros se sentían desvalidos. Les encargaron hacer uno nuevo, pero sin modernizar los instrumentos de los anteriores.

Su elevada capacidad analítica hizo ‘cruch’ y durante unos días vagaron sin solución… ¿cómo llamarían al nuevo satélite? El NOAA-N ya estaba construido, el NOAA-O estaba cancelado, y además habría tenido instrumentos nuevos, pero si el nuevo debía ser como el -N…

Una bombilla se encendió en la cabeza de uno de los ingenieros (se rumorea que era el primo del de los tornillos):

¡Lo tengo! ¡¡¡Se llamará NOAA-N-PRIMA!!! ¡¡NOAA-N’!!

Tranquilo, Homer, no es culpa tuya

Tranquilo, Homer, no es culpa tuya

Sí, amigos. Recemos todos juntos por el alma de este pobre diablo.

El caso es que el último miembro de los venerables TIROS comenzó su andadura, y la siguió sin mayores contratiempos hasta que sintió toda la contundencia de la gravedad terrestre.

Siguieron tiempos en los que, tras hacer ‘cambios’ en la compañía de Sunnydale, se fue reparando poco a poco, durante los siguientes 3 años: hasta el 75% de las piezas del aparato fueron cambiadas, y las pocas que quedaron en su lugar fueron sometidas a intensivas pruebas para verificar que no estaban dañadas en ningún aspecto. Para los que estén clamando al cielo por el ingente gasto que debió de suponer la reparación: no fue para tanto. Resulta que el tiempo en almacén, en las condiciones tan delicadas que expuse antes, costaría casi tanto como el reemplazo y reparación. Como es el último de su clase, había muchos recambios a mano de otras misiones anteriores, por lo que hubo poco que comprar o fabricar. Parte de los beneficios de la compañía también se emplearon en la reparación, para que no le costase más a la NOAA ni a la NASA.

Tras tantas aventuras, sólo le quedan unos dias para surcar los cielos (crucemos los dedos)

Tras tantas aventuras, sólo le quedan unos días para surcar los cielos (crucemos los dedos)

Pasado mañana, miércoles 4 de febrero, el NOAA-N’ intentará salir de la atmósfera y de la inquietante y cercana presencia del suelo para informarnos sin pausa y con todo detalle sobre aquéllo que tanto les preocupa a nuestras madres y abuelas en todo momento y lugar, y al resto de la gente cuando hay algo importante que hacer o cuando se está en el ascensor: el tiempo.

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Un apunte adicional: el observatorio solar KORONAS-FOTON (sí, con ese nombre sólo puede ser ruso) ya está en el espacio, marcando el final del programa KORONAS que empezó con los primeros pasos de la Federación Rusa. Imporante desarrollo, ya que hay peligrosamente pocos satélites modernos obseravando el Sol y cuando alguno de ellos falle, se notará su falta.

Ya montado a la parte superior del Tsiklon-3

Ya montado a la parte superior del Tsiklon-3

Este lanzamiento también marcó el final de otro sistema (vamos a ponernos a llorar con tanta despedida) el Tsiklon-3, desarrollado durante el enfriamiento de la URSS en los 80. Era el último cohete de este tipo que quedaban en almacenaje, y se lanzó desde el hasta hace unos años secreto cosmódromo de Plesetsk. Se ha hablado de continuar la saga con el Tsiklon-4, pero no se sabe si quedará en bonitos dibujos. Como se dice en estos casos: Ad Astra Per Aspera, Semper Exploro.

El último de su especie

El último de su especie

Lanzamiento en un canal de noticias ruso: http://zvezdanews.ru/video/day_events/0026033/

Buenas noches, señores.