Espiando a Mr Spock

Cuando muchos os estaréis preguntando qué prematura desgracia acaería sobre mi persona después de la larga temporada sin nuevos posts, aquí llego yo a desbaratar las comidillas.

Todo tiene una explicación, y este misterioso caso no iba a ser menos: se trata de las jornadas de divulgación de la Física que ya comenzamos de manera amateur el año pasado Santiago Folgueras y yo, en varios institutos de nuestra querida Asturias. Este año se nos unirán más voluntarios, y habrá grandes novedades como la inclusión de entrevistas a profesores investigadores en física, una página web más amplia y cuidada, y el siempre deseable -por una parte- apoyo institucional de la Facultad.

Si hacéis honor a su nombre y calcáis con afán investigador desenfrenado en este enlace, podréis ver la susodicha página (que se completará en los próximos días) Para darle un poco de color a la cosa, pongo el vídeo que incluimos el año pasado con nuestra presentación a modo de trailer, aunque esperamos poder actualizarlo para esta ocasión:

También influenciaron en la dejadez del blog la cantidad de cosas que hay que hacer en esta temporada, y un poco de vagancia de esa que todos conocemos.

Pero poca, eh.

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El espacio ha avanzado bastante en estos días, aunque tampoco ha sido una época de grandes avances. Lo más importante para todos los buenos e interesados lectores de este rinconcito cibernético es el inminente lanzamiento del transbordador espacial Discovery. Los astronautas que serán su tripulación han llegado hace escasas horas a Cabo Cañaveral a los mandos de sus flamantes T-38 (unos pequeños aviones en los que se desplazan, aún no tengo muy claro por qué… definitivamente es rápido, pero un tanto chulo también) y el transbordador ya tiene cargados todos sus combustibles hipergólicos.

Podría aparecer Bruce Willis en cualquier momento, pero son los esforzados astronautas de la STS-119

Podría aparecer Bruce Willis en cualquier momento, pero son los esforzados astronautas de la STS-119

Me refiero a la amigable hidrazina, ese combustible que sólo es bueno para el espacio, puesto que respirar unos tenues vapores dejaría los pulmones de cualquiera hechos una bonita pasta, con la desventaja de que ya no servirían para respirar demasiado bien. Estos combustibles son “almacenables” en el sentido de que pueden pasar mucho tiempo en los tanques contenedores, no como los criogénicos que se evaporan a la larga.

En cualquier caso, la cuenta atrás ha comenzado (literalmente, el procedimiento llamado S0007 -ahorraos los comentarios jocosos-, que no es ni más ni menos que la cuenta atrás terminal, ya está en marcha) y con un poco de suerte este miércoles veremos a 7 astronautas y un avión espacial con un panel solar tan largo como un campo de fútbol ensamblarse en órbita a la ISS a 350 km de altura.

Finalmente, tras muchas deliberaciones y pruebas exhaustivas, parece que las válvulas de control de flujo están listas para el vuelo, aunque quizás opten por un rediseño para futuras misiones (esperemos que no para el Atlantis, que su misión al Hubble ya se ha retrasado suficiente) para ir a lo seguro.

Pero el avance más importante que ha habido estos días es uno que traerá muchas alegrías a la comunidad astrofísica: el satélite Kepler (en el cual va montado mi nombre, en un heraldo ondeante en la vacuidad espacial cual penacho victorioso en lo alto de la cumbre conquistada… bueno, realmente va grabado en un mini-DVD pegado en la parte de fuera del satélite, junto con el de miles de personas más. Pero va, igualmente, aunque sea en binario, incluido con el de algunos queridinos que metí de paso)

Fabuloso, si bien un poco inelegante lanzamiento desde la plataforma 17A en Cabo Cañaveral

Fabuloso, si bien un poco "inelegante" lanzamiento desde la plataforma 17A en Cabo Cañaveral, del Delta2 Heavy con Kepler

Podría poner un enlace (de esos que hay que calcar con frenesí yuxtapuesto) a un vídeo del lanzamiento. Sin embargo, el alegre realizador de turno esa noche decidió que haría un espectacular montaje desde todos los ángulos impactantes de la secuencia de ignición.

En el Delta 2, todo es muy rápido: en los últimos 4 minutos antes del lanzamiento los acontecimientos se suceden secuencialmente, pausados: transferencia de corriente al cohete, armar las fases del mismo para que puedan encenderse, cierre de las válvulas de presurización del oxígeno líquido una vez llenado hasta el 100%… Hay tiempo amplio para cambiar de cámara y narrar los acontecimientos. Hasta que queda 1 segundo; entonces se desboca: el motor principal inyecta queroseno de alto octanaje junto con oxígeno a alta presión en la cámara de combustión, provocando una “gransienta bola de fuego” (grasienta porque es rica en queroseno, y pobre en oxígeno para no dañar el motor) Una vez la ignición es verificada correcta por el ordenador de a bordo, se da la señal a los impulsores de combustible sólido (la parrilla de cohetillos blancos en la base) para que se enciendan: un generador de chispas hace que el combustible del morro de los impulsores se prenda, y la onda de presión baje por el tubo que forma el propio combustible sólido, que irá ensanchándose según vaya consumiéndose el combustible a lo largo del vuelo. Todo ello en menos de medio segundo.

Como avancé, el realizador puso todas las cámaras a punto, alternando entre ellas… pero le falló el pulso: primero puso una vista general; cuando empezaba a encenderse el motor cambió rápidamente (pero demasiado tarde) a la vista de la base, llegando a tiempo para ver un deslumbrante brillo que saturó la imagen. Se demoró un segundo ahí, para cambiar a la -en otras circunstancias- espectacular vista desde la torre de servicio, cuando ya despegaba y el brillo anulaba cualquier imagen. Resultado: hasta que pasaron 3 o 4 segundos (el cohete ya despuntaba decenas de metros por encima de la plataforma) sólo se vio humo y pantallas en blanco. En fin, conformémonos, que es gratis.

Con el bonus añadido de que la plataforma de lanzamiento 17A es una reconvertida, por lo que el humo del despegue sale… ¡hacia arriba! como se ve en la foto. Un poco desconcertante si es la primera vez que ves uno de estos bichos despegar, que desaparezca en una nube de humo casi instantaneamente.

Antes de que lo enclaustraran en el infame carenado, unos días previos al lanzamiento, que se retrasó un día para comprobar que no se repetiría un caso OCO (ved a qué me refiero en la entrada anterior)

Antes de que lo enclaustraran en el infame carenado, unos días previos al lanzamiento, que se retrasó un día para comprobar que no se repetiría un "caso OCO" (ved a qué me refiero en la entrada anterior)

El Kepler, según los propios científicos de la misión, será la misión que encontrará “la casa de ET”. Una manera muy americana de decir que será la primera en poder detectar planetas extrasolares (fuera del nuestro sistema solar) del tamaño de la Tierra, y a una distancia razonable de su estrella madre, de tal manera que puedan estar en la “zona habitable” donde el agua puede ser líquida.

La técnica es sorprendemente low-tech: ver cómo se debilita el brillo de la estrella al pasar el planeta por delante, y esperar a que se vuelva a repetir el mismo proceso para calcular cuánto tarda en orbitarla.

Qué ingenioso…

El ingenio viene ahora: esto es equivalente a mirar desde medio kilómetro el faro de un coche y detectar cuánto brillo pierde al caminarle una pulga por encima.

Ozú.

Nunca subestimemos a los científicos de la NASA.

Lo que se dice un ojo agudo. (Credit: InsightImaging de Flickr)

Lo que se dice un ojo agudo. (Credit: InsightImaging de Flickr)

Para esta tarea tan “poco dificultosa” se lanzó en el satélite la mayor cámara jamás lanzada al espacio: 96 pedazo de megapíxels que ni la cámara del Johnny que compró en el MediaMarkt, oiga, señora. Y para ser un poco más especial, ni siquiera está en órbita alrededor de la Tierra: es un nuevo satélite del Sol, al girar alrededor de éste cada 371 días. Tiene una órbita “Earth-trailing”, es decir, por detrás de la Tierra, muy parecida a la de ésta, pero un poco más lenta, lo que lo hace alejarse poco a poco de nosotros. Así, podrá observar ininterrumpidamente la zona del cielo entre Vega y Cygnus y a la vez tener los paneles solares recibiendo luz sin obstrucciones.

Tendremos que esperar 3 años y medio de observaciones básicas para tener una idea acertada del 1% de los planetas que se esconden en la región. Y digo el 1% porque, obviamente, no todos girarán en un plano que los lleve a pasar por delante de la estrella desde el punto de observación del Kepler: la estadística dice que los detectables, de todos los que haya diseminados, serán muy pocos. Y aún así esperan encontrar decenas. O ninguno. Quizás seamos, al fin y al cabo, los especiales de la galaxia.

Sólo que es difícil de creer… o al menos, no muy alentador.

Para llegar a niveles de alto frikismo: una encantadora maqueta recortable de papel 😉

Y para acabar la vuelta al trabajo de DeCalistoATritón, el apoteósico trailer de Star Trek XI (conste que no soy un gran fan de Star Trek, pero ante cosas como esta cualquier amante del espacio babea un pelín… ojo al ascensor espacial!) ¡Aseguraros de verlo en HD!

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~ por decalistoatriton en 8 marzo 2009.

Una respuesta to “Espiando a Mr Spock”

  1. Eres un friki, ademas de un zurilandro tropical.
    V
    PD: SDSSDSSDSSDSSDSSDSSDSSDSSDSSDSSDSSDSSDSSDSSDSSDSSDSSDS

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