Ya lo decían los chinos: malditos carenados

La climatología, y la empresa del gran sabio del alcornocal del Boxu, están de luto. Hablo de una historia de impotencia y desesperación vivida por un satélite encerrado en su propia protección.

Ayer por la mañana se lanzó el satélite OCO, un nuevo integrante de la “cadena” de satélites meteorológicos estadounidenses (que tiene el extraño nombre A-train, cuyo origen tendré que investigar algún día) que iba a dedicarse, principalmente, a estudiar la distribución global de CO2 en la atmósfera, lo que ayudaría en gran medida a hacer modelos para conocer mejor el cambio climático, determinar de una vez por todas las responsabilidades atribuibles al hombre y las causadas por la Naturaleza, y ayudar a ver si hay más procesos en juego que puedan estar causando cambios, o revirtiéndolos.

Cuando aún le estaban mimando

Cuando aún le estaban mimando

Su nombre le viene del acrónimo de cuestionable originalidad “Orbiting Carbon Observatory“, pero la gracia estaba en que también representaba una molécula de CO2, donde el átomo de carbono está entre dos de oxígeno, en una cadena lineal: O-C-O.

Son unos cachondos estos climatólogos.

Indudablemente. Tras años de preparaciones y quizás alguna que otra presión por parte de grupos de interés contrarios a la investigación del cambio climático (hace unos años era mucho menos mainstream que ahora, cuando probablemente sea demasiado conocido y todo el mundo opine sobre él), el satélite se montó sobre la 3ª fase del cohete, que le llevaría a una órbita polar de 700 km. Sólo que la 3ª fase no era la tercera, sino la cuarta.

Epi y Blas no hicieron negocio contigo.

Me explico: los ingeniosos ingenieros de Orbital decidieron que la “primera” fase del cohete, la que lo hace despegar del suelo y volar los primeros minutos, se llamaría “fase cero“. Eso nos deja con 4 fases reales, aunque la última se llame fase 3.

Ganas de molestar.

Un poco, pero tiene su por qué. Resulta que las fases 1, 2 y 3 son las mismas, exactamente, que utiliza el cohete de la misma compañía, Pegasus. Éste, en lugar de despegar desde el suelo, se deja caer desde un avión, cual misil loco, y se vale de unas alas durante el vuelo de la primera fase para aprovechar la atmósfera mientras dure.

Y éste, amigos, es la criatura de Antonio Elías, el hombre del que hablé en otra ocasión y cuya anterior mención enlacé al principio. Un auténtico fuera de serie, y made in Spain.

Y éste, amigos, es la criatura de Antonio Elías, el hombre del que hablé en otra ocasión y cuya anterior mención enlacé al principio. Un auténtico fuera de serie, y made in Spain.

Cabe reseñar que es el único cohete lanzado desde España (bueno, realmente lo soltó el avión, pero éste despegó de Canarias) Aplaudamos, reverenciemos y exclamemos en éxtasis colectivo. Tuvo que venir la NASA a sacarnos de nuestra innopia… aunque raudos y veloces retornamos a ella, que se está más cómodo construyendo casas en cada trozo de costa aunque no tengan comprador, o vivir de las prejubilaciones. Dónde va a parar.

El Taurus XL, el que lanzó (intentó lanzar) al OCO, es un Pegasus sin alas colocado encima de la fase Cero, que es un pepino de misil fabricado por ATK para aplicaciones de defensa, en sus orígenes. De hecho, está tan separada esta fase del resto del cohete, que se coloca sola en la plataforma de lanzamiento, y luego se llevan las otras 3 fases con el satélite y la cofia o carenado (el morro que protege al cohete del viento durante el despegue) y se le enchufan encima.

Instalación low-tech donde las haya: con andamios y grúas elevadoras, para que luego digan que se derrocha

Instalación low-tech donde las haya: con andamios y grúas elevadoras, para que luego digan que se derrocha

Pero este carenado, de apariencia anodina y simple, iba a traer muchos quebraderos de cabeza.

Después de un despegue razonablemente libre de contratiempos (sólo hubo un problemilla con la activación de un sistema pirotécnico, y otro con el sistema de terminación del vuelo, que viene a ser el sistema de autodestrucción del cohete, utilizado en caso de que se desvíe, no vaya a entrarle por la ventana a algún incauto), la infame Fase Cero entró en ignición y el Taurus despegó.

Poder desatado

Poder desatado

En este vídeo podéis ver todo el lanzamiento, con unas bonitas escenas de cámaras de largo alcance mostrando la separación de fases:

La fase cero se separó y cayó, mostrando el fiero despertar de la fase 1. Lo mismo ocurrió un rato después con la fase 2. Poco antes de la separación de la 2 y la ignición de la 3, el ordenador de a bordo envió la señal para la separación del carenado. Ya estaban por encima de la atmósfera apreciable y el satélite no tenía nada que temer del poco aire que quedaba a esa altura. El cono frontal era sólo un peso muerto sin utilidad alguna. Fuera con él.

Pero no le dio la gana de irse.

No se sabe aún la causa exacta, pero las cargas pirotécnicas que soltarían los enganches que se extendían a lo largo del carenado, o las de la base del mismo, o ambas, no funcionaron. Quizás un cable suelto provocó la catástrofe y la pérdida de un proyecto de 200 millones de dólares. Con el peso extra, el combustible de la tercera fase era insuficiente como para llegar a coger la velocidad necesaria para llegar a la órbita deseada. De hecho, tanta era la diferencia, que ni siquiera una órbita más baja pudo conseguirse.

Fateful moment...

Fateful moment...

Tampoco hubiera sido de mucha ayuda, porque el satélite estaba encerrado sin posibilidad de escapar dentro de una cubierta cerrada. Aunque se hubiera quedado en el espacio, no tendría ni luz para sus paneles, ni sitio para moverse o mandar su señales a Tierra. En cualquier caso, la trayectoria fue suborbital, y el cohete, el (seguramente muy odiado a estas alturas) carenado y quizás la tercera fase, acabaron zambulléndose en el océano Antártico. Probablemente no llegó nada demasiado entero, por la gran caída a través de la atmósfera, sin control alguno, que conllevó el bañito.

La NASA ha establecido una comisión de investigación, y probablemente en unas semanas lleguemos a saber la causa exacta de ese pequeño fallo que arrastró toda la misión con él. Por ahora, el satélite Glory, que estudiará el campo gravitatorio terrestre con un geoide más preciso, al estilo del europeo GOCE, está en suspenso. Va a lanzarse en un cohete igual, así que es razonable la espera, por lo menos hasta que se conozcan todos los detalles.

Además, montado en él va mi nombre en un DVD (junto con el de otros miles de personas, bueno), así que no nos andemos con tonterías.

Pero no desesperemos: un nuevo tanque externo ha llegado a Florida, listo para una misión del transbordador espacial Endeavour. No será la siguiente (recordemos, queridinos, que estamos esperando como agua de mayo que llegue la resolución de las válvulas FCV para que despegue el Discovery con el último panel solar de la ISS), ni siquiera la siguiente (la famosa STS-125, última misión al Hubble, y que dará mucho que hablar en este blog), sino la siguiente, la STS-127, que completará el laboratorio japonés de la ISS, añadiendo la plataforma de experimentos externa.

El mastodóntico ET-131, rediseñado con las medidas de seguridad tras el accidente del Columbia (soportes de titanio, entre otros), listo para empezar el ensamblaje para la misión del Endeavour

El mastodóntico ET-131, rediseñado con las medidas de seguridad tras el accidente del Columbia (soportes de titanio, entre otros), listo para empezar el ensamblaje para la misión del Endeavour

Además, la misión Kepler, en la que va el nombre de un servidor y el de alguno de sus allegados, ya está en la plataforma de lanzamiento. Dentro de una semana, el Delta II sobre el que está colocado lo lanzará y ahí comenzará la observación para encontrar planetas del tamaño de la Tierra en órbita de otras estrellas fuera del Sistema Solar, e incluso en la “zona habitable” de un sistema estelar, donde puede existir el agua líquida con condiciones parecidas a las de la Tierra.

Por ahí anda pegado el DVD con mi nombre :)

Por ahí anda pegado el DVD con mi nombre 🙂

Y por si aún fuera poco, acaba de llegar un Delta IV Mediano para un nuevo satélite meteorológico, el GOES-O; los rusos lanzarán mañana un Zenit-3SLB desde Baikonur, dentro del consorcio LandLaunch (al que pertenecen los locos de SeaLaunch que utilizan una antigua plataforma petrolífera para mandar sus cohetes desde el Ecuador sin estar en algún país ecuatorial), la sonda Dawn que va a estudiar los planetas enanos Vesta y Ceres ha pasado hace poco por Marte, recibiendo un empujón gravitacional y completando un paso crítico para llegar a su destino…

No hay crisis en el sector señores, y menos mal que es así. Que continúe.

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~ por decalistoatriton en 25 febrero 2009.

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