Cebollas voladoras orbitales

Hay tráfico, mucho tráfico.

Qué congestión

Qué congestión

Esta mañana, desde el lugar de sonoro topónimo Baikonur, que los ilustres lectores de este blog reconoceréis como el cosmódromo por excelencia, desde donde se lanzó el primer satélite artificial (el Sputnik) y al primer ser humano al espacio (Yuri Gagarin), ascendió a una órbita de 300 y pico kilómetros la nave de avituallamiento más reciente, la Progress M-66. Es la penúltima de su modelo, porque están siendo sustituidas por las más recientes Progress M-xxM (las xx son el número de serie, por ahora sólo lanzaron la M-01M, la primera, que fue destruida antesdeayer sobre el Pacífico, llena de basura), con nuevos ordenadores y más capacidad.

Genial vídeo del lanzamiento en el link.

Se trata de nuestras humildes amigas las Progress, que llevan desde los 70 dando guerra. Son los unsung heroes, como se suelen llamar a las “bases de la pirámide”, es decir, aquellos sin quienes los grandes logros jamás serían posibles, pero de los que nunca se habla. Nacieron como una modificación barata de la venerable Soyuz, la nave espacial rusa. Con sólo reemplazar la cara cápsula donde viajan los cosmonautas con una sección llena de tanques de combustible, gases y agua, y reteniendo prácticamente la misma forma, modo de lanzamiento y operación, mecanismo de navegación y atraque, etc, conseguimos tener un vehículo más versátil que el seiscientos del abuelo. Sin ellas, los astronautas no podrían pasar más de unas semanas, a lo sumo un par de meses, en el espacio.

Nuestra heroina, en preparación para el lanzamiento.

Nuestra heroína, en preparación para el lanzamiento.

Y todo ello a un razonable precio, amigos. Que hay crisis. Si tuvieran que enviar el transbordador o algún vehículo parecido para avituallar una estación espacial, los que allí habitaran pasarían más hambre que un maestro de escuela, como declaman los dichos populares.

Ya en órbita, es toda una belleza exótica, con sus paneles solares desplegados. Calcái con asombro asombrado en la imagen para verla en toda su gloria.

Ya en órbita, es toda una belleza exótica, con sus paneles solares desplegados. Calcái con asombro asombrado en la imagen para verla en toda su gloria.

La sección posterior, con un único y moderno color blanco aterciopelado, alberga los ordenadores de control, los tanques de combustible (utiliza la poco agradable, pero muy eficiente, combinación de hidrazina y tetraóxido de nitrógeno, muy corrosivos y cancerígenos… pero inmejorables para el espacio) y los propulsores. En la parte frontal, con unas exclusivas mantas térmicas de color negro pastel, decoradas con banderitas rusas y nombres varios, combinado todo con un buen gusto innegable, se encuentra la sección presurizada.

Tiene el reluciente mecanismo de atraque probe-drogue en el morro, que se puede abrir una vez acoplada a la estación y por donde pueden pasar los cosmonautas, sin equipo especial, para recoger sus apetitosos menús, experimentos, equipo de recambio, ropa, artículos de higiene… todas las comodidades que puedan necesitar. En la parte central, no lo olvidemos, se encuentran los tanques de agua, oxígeno, nitrógeno y otros gases y, a veces, más combustible. Todo esto lo puede transferir a la estación con un sistema de tuberías.

Mejor relación calidad-precio, ni en el Lidl.

¿Todo este carro lleno por menos de 5000 pesetas? Con Lidl, sí que es ahorrar.

El equivalente espacial: la Progress. Y sin ofertas con truco, ni batidoras que se desmontan a las dos vueltas. El chocolate quizá no lo iguale, pero no se les puede pedir todo a los rusos.

Porque las Progress son totalmente automáticas, queridinos. Pueden llevar a cabo casi todas las operaciones desde el lanzamiento hasta el acoplamiento de manera autónoma, y llevan haciéndolo desde hace treintaypico años. El sistema de radar Kurs las ayuda a acoplarse, y sólo en contadas ocasiones los cosmonautas tienen que tomar el control por algún fallo menor, guiándolas manualmente con el sistema a control remoto TORU.

Sí, el mismo con el que “experimentando” para no depender del sistema Kurs (que es ucraniano, y nadie vende duros a cuatro pesetas a los vecinos), tuvieron un problemilla en la Mir. Bueno, que no estaba del todo bien calibrado y la Progress, a toda velocidad, se llevó por delante un módulo y casi provoca la evacuación de la antigua estación. Pero eso es otra historia.

Y... ¿qué hacen los astronautas para llevarse tan deliciosas naranjas cortesia de las Progress?

Y... ¿qué hacen los astronautas para llevarse tan deliciosas naranjas cortesía de las Progress?

Pues una de mis -intermitentes- tareas en el imprescindible foro NasaSpaceFlight.com (publicidad gratuita y subliminal, esto no lo consigue ni Audi con sus anuncios existencialistas) es llevar un recuento amateur de los experimentos y trabajos científicos que hacen en la ISS. Porque parece que se pasan el tiempo dando volteretas en el aire, utilizando con perversos propósitos el hilarante WC espacial y comiendo naranjas. Pues no…

... a pesar de que Sandy Magnus se empeñe en demostrarnos lo contrario...

... a pesar de que Sandy Magnus se empeñe en demostrarnos lo contrario ... en este link una entrada en su diario sobre cómo cocinar en el espacio (muy interesante y divertido, por cierto! Contiene historias tan divertidas como las que ocurren cuando parte demasiado fina la cebolla, se pega a sus manos por la humedad, intenta meterla en la bolsa y acaba con trocitos de cebolla por todo el módulo... o lo que ocurre cuando perfora la bolsa donde mete la comida para aliñarla, la intenta sellar con cinta adhesiva, pero la humedad suelta el pegamento y hace que la bolsa escape por la estancia, dejando un reguero de líquido y trocitos alimenticios por el camino... entre otras cosas!)

Bueno, a veces el comandante Fincke también se entretiene haciendo actividades de dudoso aprovechamiento cientifico

Bueno, a veces el comandante Fincke también se entretiene haciendo actividades de dudoso aprovechamiento científico

Como iba diciendo, cuando no se indulgen con divertidas tardes en órbita, es decir, en la inmensa mayoría de su tiempo que pasan aprovechando sin límitetodos los segundos de su estancia, tienen mucho trabajo por delante. A pesar de que la ISS aún no está acabada y hay mucho mantenimiento por hacer, consiguen sacar adelante un cuantioso programa científico. Además de que la tripulación permanente es de sólo 3 por ahora, cosa que cambiará en mayo cuando haya 6 habitantes permanentes, que tendrán mucho más tiempo para experimentar.

Para muestra un botón. Ayer mismo:

  • Continuaron su experimento sobre patrones del sueño y ritmos circadianos en el espacio SLEEP (recordemos que amanece y anochece cada tres cuartos de hora!)
  • También continuaron con un grabador de parámetros vitales durante el sueño, el SONOKARD ruso.
  • Llevaron a cabo su analítica mensual en órbita, con muestras de orina, sangre y saliva.
  • Siguieron preparando el laboratorio de fisiología humana del Columbus, haciendo una entretenida copia de seguridad para instalar una actualización (mmmh… usarán Windows?)
  • Estudiaron el efecto de la gravedad sobre la orientación de la estación y sus componentes, en el estudio IZGIB, para saber dónde están los lugares con menos aceleraciones para experimentos delicados.
  • Un estudio de física fundamental (BCAT-3) sobre partículas suspendidas en un fluido fuera de la influencia de la gravedad, los coloides. Qué coñazo, pensaréis. Pues puede tener aplicaciones tan variadas como baterías para ordenadores, moléculas de medicamentos complejos y motores más eficientes.
  • Comprobaron que una nariz electrónica que detecta contaminación en el aire (aplicable a mejores sensores anti-incendio, por ejemplo) y un aparato de cultivo de bacterias funcionaran correctamente.
  • Cambiaron bombillas (sí, también hay que hacer estas cosas en el espacio)
  • Tomaron muestras de la calidad del aire en varios módulos.
  • Comprobaron la concentración de CO2 en diferentes zonas (al contrario que en la Tierra, si no hay buena ventilación, “burbujas” de CO2 se pueden acumular alrededor de la cabeza de los astronautas, llegando incluso a matarlos si están durmiendo)
  • Limpiaron rejillas de ventilación (qué dura es la vida del astronauta)
  • Comieron, por supuesto. Un poco de tranquilidad.
  • Prepararon un traje para un paseo espacial próximo.
  • Continuaron el experimento SOLO, que estudia la absorción de sodio (o sea, la sal) en el cuerpo en el espacio. Resulta que los fluidos que pierden en gravedad cero parece que no se pierden por la orina, como se creía. Además de útil para los astronautas, puede ayudar a las personas con hipertensión de la Tierra.
  • Cuidaron las plantas del invernadero.
  • Hicieron 2 horas de ejercicio en el gimnasio de a bordo, la cinta de correr y la bici estática.
  • Hicieron la comprobación periódica de los extintores.
  • Limpiaron y pusieron a punto el WC (pero QUÉ DURA ES SU VIDA!)
  • Tuvieron una charla con estudiantes de la Toscana, en Italia.
  • Sacaron fotos de regiones interesantes de la Tierra, para diferentes estudios internacionales.
  • Y hablaron con sus familias.

Y creíamos estar estresados con los exámenes. Bueno, lo estamos, demonios. Pero ellos tampoco están viendo cómo flotan, precisamente. Y lo anterior es un día “tranquilo”, ya veréis cuando llegue el Discovery.

Qué stress.

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~ por decalistoatriton en 10 febrero 2009.

2 comentarios to “Cebollas voladoras orbitales”

  1. Yo también kiero currar en experimentos sobre el sueño… ke duro..
    PD: SDS

  2. Todo está relacionado con los sueños… todo encaja 😛

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