Ya están aquí…

Lo habíais estado esperando…

Reconocedlo.

Sí, caballeros, damas, niños, abuelos y permutaciones pares de lo anterior. Ha vuelto

Sección de Denuncia III (SDD)

Lo prometido es deuda, y en la entrada de hoy continuaré la enjundiosa historia de mi abducción maletil. Si recordáis, y si no calcái desproporcionadamente en el link colocado con ingenio en la oración anterior, habíamos dejado la hilarante historia en el punto donde yo decidí que vivir con dos camisetas, 3 calzoncillos y otros tantos pares de calcetines, un bañador y unos vaqueros no era muy recomendable si quería seguir teniendo contacto social en el caluroso y húmedo verano neoyorkino.

Han venido dispuestos a abducir todo lo que se les ponga por delante (via ElenaRendezVous)

Han venido dispuestos a abducir todo lo que se les ponga por delante (via ElenaRendezVous)

El resto de mi estancia en New Pollas prosiguió enmedio de paz, viajes alocados a los rincones de la costa este, asistencia a alguna que otra clase, ni una falta en las fiestas organizadas en el basement y los infames bares de Manhattan (y los aún más atroces bares de New Mierdas) Una estancia realmente rica, regada con reproducciones de la canción del contestador de Air France.

A una semana de mi partida, ya estaba claro que me había despedido para siempre de mi adorada maleta y todos sus contenidos. Resignado, tuve que oír cómo desde los propios operadores de Air France me daban la misma respuesta que mi cabeza llevaba dándome durante esos últimos días: iban a proseguir la búsqueda (del Santo Grial, diríase) durante 45 días, pero era bastante poco probable que la encontraran a estas alturas, no habiendo dado señales de vida. Toda una paradoja, pues se me aseguró en un primer momento que se encontraba en París, para luego no haber salido de Madrid, para luego teletransportarse cuánticamente a Nueva York, para volver a estar en Madrid… vaya jet lag que debía de llevar la pobre, no me extraña que en una de esas saltase del avión y se hundiera ignominiosamente en el Atlántico.

El caso es que llegó la hora de partir, y yo con mi recién adquirida bolsa LMCNY (C) (léase: Lo Más Cutre de Nueva York) para no volver a repetir hazaña si los encargados de las maletas volvían a sentir la imperiosa necesidad de desaparecer otro equipaje, emprendí el viaje de vuelta. Y comenzó la mismísima Odisea.

A la vuelta, me recomendaron que me pasara por la sección de maletas perdidas de Barajas por si acaso se le había caído la etiqueta y no podían identificarla. Efectivamente, suena surrealista y lo es. Pero como hay que darle situaciones floridas a la vida, pues allá fui.

Seria por falta de stock

Sería por falta de stock

Y como España es España, que a florida, folklórica y campechana no la gana nadie, los encargados de Air France ya directamente se rieron de mí, diciéndome:

Hombre, sí quieres mirar, mira, pero que vayas a encontrarla aquí… chungo.

Me introdujeron en una sala atestada de equipajes, y me dejaron que revolviera un rato, hasta que cansé y volvieron a sumirse en su indudable y extremadamente productivo día. Ya.

Aumento la esperanza de vida de los empleados de Air France

Aumento la esperanza de vida de los empleados de Air France

Segunda visita improductiva. Total sólo llevaba 12000 km recorridos en un viaje transoceánico con parada en Suiza, qué más da darse unas vueltecitas a lo tonto por el aeropuerto. Tras tomarme nota e informarme del número donde hay que llamar a Air France en España, un compañero me chiva que en el mostrador de Aena puedo hacer una reclamación. Raudo y veloz me encamino. Y otras risas que se echan a mi costa.

Hombre, tú si quieres poner la denuncia ponla [empleada de Aena!!] pero a la mayoría no se les hacen caso y no tiene ninguna validez.

Pero figura, eh.

Ahhhh, qué eficiencia. Resplandeciente burocracia.

Ni Homero se imaginaba algo asi

Ni Homero se imaginaba algo así

Tras la aventurilla aeroportuaria comenzaron los trámites. Debía enviarles un inventario con todo lo que llevaba en la maleta (y tickets!! Lo más normal, guardar los tickets de tus pantalones comprados hace 2 años), los justificantes de pago de lo que hubiera tenido que comprar por la pérdida en el destino, supuestamente incluyendo las conversaciones telefónicas que había tenido que hacer diariamente, los billetes del avión (que gracias a que usan tinta térmica no se leían… gracias, tecnología), el de la maleta, mi cuenta e identificaciones varias.

Bueno vale, allá va todo. Por fax, que el e-mail para Air France no existe. Igual les meten un virus todos los informáticos que viajaron con ellos.

Comunicación de vuelta, a las pocas semanas: ya que no aporté recibos de lo que llevaba en la maleta (nótese que de los gastos en EEUU sí, y tuve que gastar bastante dinero allí) sienten comunicarme que no me pueden pagar nada. Eso sí, en la amplia y magnánima generosidad de Air France, gracias a la cual el mundo gira sobre su eje y los pájaros cantan por las mañanas mientras el rocío resplandece en las verdes praderas, aceptan darme 300 y pico euros… Mi inventario (y era ajustado a la realidad, no fue inflado) llegaba a los 1200€, más unos 500 que me debí de gastar allí, totalmente justificados con facturas. Y me dan 300 y pico. Y lo mejor:

“en concepto de gesto comercial de la compañía. Esperamos que el incidente no le impida volar de nuevo con nosotros”

Les faltaba incluir en la postdata: agradeceríamos que se pasara por nuestras oficinas de Madrid y nos lamiera el felpudo. Un favorcillo al director gerente también sería apreciado.

Además de la inmensa cachaza demostrada, se basaban en una inexistente cláusula del Convenio de Montreal para justificarse. Por supuesto, recibieron una airada respuesta, exigiendo al menos los 1200 euros que el citado Convenio sí establece como indemnización máxima obligatoria para la compañía. Claramente, mi caso era bastante “máximo” como para pedirla.

Tras 4 cartas más, en las cuales mostraba mi incredulidad ante la situación y que ellos se pasaban por los aros olímpicos, sin alegar ninguna razón para denegarme mi indemnización ni que justificara el pago, aceptaron darme 250€ más, habiendo “revisado mi caso“. ¿Lo habían mirado de lado la primera vez?

Todo ello intercalado de llamadas y llamadas a su servicio telefónico, cuando pasaban de contestarme por carta. Para redondear la fiesta (a estas alturas cualquiera de vosotros desea viajar para que le pierdan las maletas y disfrutar de estos interminables momentos de diversión, estoy seguro) los operadores eran ineptos, lentos y, sobre todo, mentirosos. Inventarse datos, asegurar cosas que no eran ciertas, olvidar todo lo que les dije en cuanto colgaba… desarrollaban su trabajo sin mácula, según el estándar de los encargados de equipajes.

¿Cómo concluirá el periplo del sufrido David? De hecho, aún no ha concluido del todo, pero todos nos regocijaremos, cantaremos bajo la luz de la luna y bailaremos ballet clásico cuando llegue la tercera parte… si es que la historia da para mucho, queridinos.

CONTINUARÁ…

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~ por decalistoatriton en 13 enero 2009.

Una respuesta to “Ya están aquí…”

  1. Zala. Zambón, Tofolattiiiiii, Zurilando, Chiscas, Cuchuflus, Echais, Tralilolai.

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