Abdución maletil

Sí, amigos, lo notáis en el aire, se puede oler, se puede sentir, está aquí… una nueva entrega de

Sección De Denuncia (SDD)

¿Sobre que desafortunada compañía recaerá ahora la desatada e imparable furia de David? Pues sí, me he decidido a contar toda la verdad sobre la horrenda historia de AIR FRANCE.

***Truenos, rayos, centellas y algoritmos***

El aeropuerto del pánico (via StuckInCustoms)

El aeropuerto del pánico (via StuckInCustoms)

***Música tenebrosa y de anticipación***

Todo comenzó en julio de 2007. Tras haber realizado multitud de papeleos para pasarme un mes y pico en un curso de verano en New Paltz, en el estado americano de Nueva York, durante medio curso, por fin partía el avión que debía llevarme hacia mi destino.

Tras haber cogido un autobús de fabuloso servicio hasta Madrid, llegué solo pero exultante al aeropuerto de Barajas. Aún no había llegado ninguno de los que serían mis compañeros de estancia, y me sentí tremendamente puntual.

Qué bien empieza este viaje: el primero, sin retrasos, aún no ha abierto el mostrador de Swiss Air [con quien tenía contratado el vuelo] pero está a punto… ¡ni siquiera me han rayado la maleta en el autobús! Este viaje se antoja interesante.

Interesante fue, mucho lo disfruté… pero la odisea estaba a punto de comenzar. De pronto, mi móvil vibra.

Seguramente algún incauto que no encuentra la terminal.

Pensé yo, tan ancho en mi autoindulgencia. Sin embargo, al abrir el mensaje recibido mis ojos no se posaron sobre una misiva de ayuda, sino una declaración potencialmente desastrosa.

Swiss Air le informa de que su vuelo XXXXX ha sido cancelado. Por favor, dirígase al mostrador de la compañía para más instrucciones.

Terror. Sudores fríos. Pánico. Ojos sin sitio en sus cuencias. Y ni siquiera alguien a mi lado con quien compartir las penas. Por lo menos estaba JUSTO frente al mostrador de Swiss. Dulce destino. Me dirigí hacia el amable caballero que allí atendía, al que se le puso cara de “Madre de Dios y todos los ángeles, la que me ha caído” y empezó a disponer papeles sobre su mesa, teléfonos, ordenadores y todo el material de oficina que caía en sus manos, inmisericordemente. Poco a poco, empezaron a llegar todos mis compañeros, con una cara de horror que consiguió quitarme mi sentimiento de primerizo en cuestión de cancelación de vuelos, pero no me animó en absoluto.

Tras muchas deliberaciones, a dos de nosotros nos dieron la posibilidad de coger ese mismo día un vuelo de Air France (el infame JFKAF24568, esto ya parece Perdidos), vía París, a Nueva York. El resto tendrían que esperar hasta el día siguiente. Dudando un poco, lo cogimos. Tras facturar mi maleta y verla -oh, dolor- desparecer por la cinta transportadora hacia un destino incierto, corrimos a la sala de espera. Retrasos de Madrid a París, y más retrasos de París a NY. ¡Pero el resto estaban atascados en un hotel de Madrid! Ja. Ja ja ja. Jua jua. Qué risa me daba. Qué poca me daría.

Llegada al JFK, tras una paliza innombrable de 10 horas de viaje. Una pobre chica y yo pensando que el autobusero nos habría abandonado a nuestra suerte por lo intempestivo de la hora y los retrasos acumulados, y perdiéndonos en el aeropuerto. Rápido, a coger la maleta y salir de aquí para coger la cama cuanto antes.

Pero las maletas nunca llegaron.

Una reconstrucción de los hechos a posteriori nos permitió recordar que, tras el retraso en París, que nos forzó a cambiar de vuelo, nos habían colocado mal las pegatinas del equipaje en los pasaportes. O quizás no tuvo nada que ver: luego nos dijeron que las habían visto en Madrid. Lo más probable es que se encuentre en un mercadillo de Kuala Lumpur.

¿acabará su maleta en Singapur, Tel Aviv o será usted el primero en poner una maleta en Marte?

Hagan sus apuestas: ¿acabará su maleta en Singapur, Tel Aviv o será usted el primero en poner una maleta en Marte?

Parte de incidencia, un fabuloso kit de emergencia (camiseta, cuchilla de afeitar, jabón, peine, champú… pero, extrañamente, nada de ropa interior. Para qué) que vino a complementar las magras vituallas que llevaba en mi mochila, y despachaditos para fuera asegurándosenos que nos llegarían en unos días, seguramente.

Me da igual todo, salgamos de este lugar infernal y vámonos a dormir si no nos violan 3 veces al salir a la calle, o no nos tirotean los mafiosos, o no nos atraca un grupo de pandilleros o tenemos que vender un riñón para pagar el taxi porque el autobusero nos haya dejado tirados.

Afortunadamente (por una vez en ese día) llegamos a New Paltz sin más incidencias. Que yo acabara adoptando el término acertado término New Pollas acuñado por otro compañero no fue casualidad.

Nos aconsejaron llamar cada día. Así hicimos diligentemente. Se nos aseguró que habían encontrado una maleta al 2º o 3er día. Efectivamente, así fue, y mi compañera logró recuperar sus cosas tras unos días de intensa angustia. Mi caso era un X-file, y aunque la verdad estuviera ahí fuera, se escondía la condenada. Aún recuerdo el amable contestador que me percutía la cabeza día tras día, junto con una insidiosa melodía (que sorprendentemente acabé asociando a los geniales momentos que pasé ese verano, y al calor tropical pero único que viví ese mes):

Welcome to Air France Baggage Service. Bienvenu a Air France Service Baggage. Si vous voulez ècouter ce message en Français, empussez le 9. If you want to hear this recording in English, press 1.

[…]

**Música insidiosa** Within the miles… **Sonido del mar** …that lie between us… Away with the sea… away with the sea… [Sí, amigos, esto se llama premonición]

[Para disfrutar la canción vosotros mismos, la he encontrado en YouTube]

Tras pasar un par de semanas de penuria material, con sólo dos camisetas, un pantalón y unos cuantos calzoncillos perreros comprados en el supermercado, me decidí a ir comprando repuestos puesto era previsible que nunca más volviera a saber de mi pobre maleta.

Lo que no sabía era que lo peor aún estaba por llegar, a la vuelta. CONTINUARÁ…

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~ por decalistoatriton en 8 enero 2009.

3 comentarios to “Abdución maletil”

  1. Aún no te han devuelto las maletas… ya llovió desde entonces, esperamos ansiosos la segunda parte.
    Por cierto mola el blog.

  2. Llegará, cuando menos te lo esperes 😉

    Muchas gracias!

  3. […] prometido es deuda, y en la entrada de hoy continuaré la enjundiosa historia de mi abducción maletil. Si recordáis, y si no calcái desproporcionadamente en el link colocado con ingenio en la […]

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