Gruñidos radiactivos

¿Qué verías si metieras la cabeza en un acelerador de partículas?

Aunque sean gente ocupada, los científicos tienen tiempo para jugar con sus cacharrejos. Bien visto, si no fuera así todo sería muy aburrido. Gracias a una genial entrada de la bloggera de Planetary Society, Emily Lakdawalla, podemos comprobarlo. Incluyo aquí el vídeo de Youtube:

Colocando una webcam (no fueran a desparramar los sesos de algún becario haciendo el tonto) frente al haz de partículas, electrones en este caso, este grupo de investigación del proyecto CRaTER, que enviará su instrumento a investigar el ambiente de radiación lunar en la sonda americana LRO.

La navezuela en cuestión

La navezuela en cuestión

Para los que babeen ante la perspectiva de que la webcam salte por los aires, se incendie, produzca un agujero negro supermasivo o eche humo rosa, siento comunicar que a pesar de su nombre, el equipo de investigación no se dedica a hacer agujeros en su laboratorio.

Lo que ocurre es mucho más didáctico: se observan los impactos de las partículas en los sensores CCD de la cámara, como pequeños puntos blancos, puesto que excita los detectores. El efecto global, cuando el haz está a toda potencia, es darle un aspecto “neblinoso” a la imagen, como cuando la televisión está mal sintonizada (bueno, estaba; ahora con la señal digital el “ruido” en la señal es diferente)

De vez en cuando, alguno de los electrones que llegan al detector no van totalmente perpendiculares (es algo de lo que hablan mucho en clase, aunque no es tan visualizable en los ejercicios de papel) sino que impactan en oblicuo, dejando una marca alargada. E incluso, algún electrón que se emociona y daña un CCD, bien porque va muy rápido o porque golpea con especial puntería el circuito, deja un píxel en blanco.

Un ojo humano vería algo parecido, aunque nosotros no veríamos píxels dañados y no tengo muy claro qué señal mandan las células receptoras de la retina cuando están dañadas. Los astronautas muchas veces cuentan cómo ven “flashes” cuando tienen los ojos cerrados, o incluso a veces mientras están trabajando. Son los rayos cósmicos (electrones, protones, núcleos de átomos, incluso algunas partículas más exóticas) que normalmente son filtrados por la atmósfera. De todas maneras, no creo que fuera muy sano meter el ojo en un chorro de electrones de alta energía. Son, al fin y al cabo, un tipo de radiación (beta, en este caso; que tiene una peligrosidad intermedia tanto en penetración como en daños)

Todos estos efectos son muy bonitos e ilustrativos, pero… ¿para qué saber lo que se vería metiendo un detector en un acelerador de partículas, que al fin y al cabo no es algo muy normal? Todo el mundo sabe, y el que no se está enterando ahora mismo, que en el espacio hay zonas con mucha radiación. En muchas imágenes hay contaminación por esta razón, y los inteligentes programas de ordenador que buscan estrellas para orientar a la nave, o puntos anómalos para encontrar nuevos planetas, o lunas, o asteroides, o marcianos voladores con trompetillas verdes, estos programas se equivocan y creen que hay puntos brillantes donde no los hay.

Otra manera de aprovechar estos conocimientos que tanto interés indudablemente despiertan entre mis lectores -que estarán probablemente preguntándose cuándo demonios me callaré- es si hay un escape radiactivo. Como se puede ver en algunas grabaciones en cintas VHS en Prypiat (una ciudad cercana a Chernobyl donde vivía la mayoría de la gente de la región) en la época del accidente nuclear, hay destellos blancos en la película causados por la misma razón. Como la película va avanzando, no hay “píxels dañados” permanentes, pero los destellos y las marcas alargadas son las mismas. Vedlo vosotros mismos, pequeños mutantes:

En caso de duda sobre contaminación nuclear, todo el mundo a sacar la webcam o una grabadora en cinta, ya sabéis.

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Un apunte rápido sobre el último lanzamiento de este año. Para los más aplicados en la inestimable información de mi blog, recordaréis que fue un Proton-M con 3 satélites Glonass (los GPS rusos) Pues bien, resulta que con el lanzamiento de estos tres, ya hay 20 aparatejos dando vueltas a la Tierra en su órbita correcta, y 18 son suficientes para dar cobertura a toda Rusia. Enhorabuena, queridos Boris, Ivan, Yuri etc. Esta situación se perdió durante la gigantesca crisis económica de los 90. Dicho planamente, se les fueron cayendo los satélites uno por uno tras la caída de la URSS por falta de dinero. Llegaron a quedarse con sólo 7, y ahora están reconstruyendo la constelación. Con 4 más, tendrán cobertura global. Aquí, en primicia (más o menos), está una página con el estado actual del sistema.

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~ por decalistoatriton en 30 diciembre 2008.

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